En la mira

En México, las “víctimas” del periodismo (los narcotraficantes) han decidido que la única manera de acallarlos es el asesinato de los denunciantes. La ya larga lista de periodistas muertos por los carteles de la droga se incrementó brutalmente: más de seis desde marzo.

Pero en este ranking hay un líder indiscutido. “El peor país del mundo en cuanto a libertad de prensa, recordó hace poco Reporteros sin Fronteras, es Corea del Norte, que continúa siendo una dictadura propia de la Guerra Fría y donde escuchar una emisora de radio de fuera del país puede llevarte a un campo de concentración

En otras partes los hostigamientos son menos violentos, pero de manera igualmente feroz.

El miércoles pasado en un discurso ante los cadetes de la Guardia Costera, en Connecticut, Donald Trump se quejó: “Miren cómo me han tratado últimamente, especialmente por parte de los medios de comunicación. Ningún político en la historia ha sido tratado peor o más injustamente”.

Al día siguiente, acusó una “caza de brujas” en su contra. Lo hizo tras la designación de un fiscal especial por parte del Departamento de Justicia para supervisar la investigación del FBI sobre la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016. “Esta es la caza de bruja más grande contra un político en la historia de Estados Unidos”, reclamó en Twitter.

La responsabilidad no es solo de los medios de comunicación. Más problemáticas son las actuaciones del propio Trump.

Cuando recién había asumido, parecía una broma de mal gusto pero ya se especulaba acerca de cuándo sería sometido al proceso de destitución (“impeachment”). Según me comentó entonces un funcionario que ocupó un alto cargo en su embajada en Santiago, en las cancillerías del Viejo Mundo se cruzaban apuestas acerca de la duración del mandato de Trump. Lo que ha ocurrido desde entonces demuestra que también en esta materia el diablo sabe más por viejo que por diablo. La semana pasada, se empezó a hablar abiertamente en Washington de la posibilidad de iniciar un juicio para destituir a Trump. Se considera que todavía es una posibilidad remota, pero no impensable.

La explicación es que se acumularon los problemas:

  • Primero se supo que Trump había hablado de más en una reunión con el embajador y el canciller rusos. Lo grave fue habría dado a conocer información proveniente de Israel, complicando seriamente la confianza entre Washington y Tel Aviv. Para Israel se trata de una relación desigual, en la que su país es el que más tiene que perder. Se sabe que la capacidad y la eficiencia de los espías de Israel en Medio Oriente, es muy superior a la de los norteamericanos.

  • En segundo lugar, Trump ha debido enfrentar una serie de conflictos en su propio país, por los cuales se empezó a comparar su gestión con el desastroso final de Richard Nixon después de Watergate. Lo principal es la oscura relación que mantuvo desde que era candidato con los rusos.

  • En tercer lugar, como ya está dicho, en esta coyuntura no se puede dejar de mencionar el papel de la prensa. Crítica desde siempre, sus revelaciones están obligando a los propios partidarios de Trump a pronunciarse ante sus repetidos errores, imprudencias o desplantes propios de un niño chico que se ufana de lo que sabe, como se cree que ocurrió ante los enviados rusos.

A. S.
Mayo de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas