Espionaje siglo XXI

 

Como corresponde en tiempos de globalización, el “Caso Snowden” (por Edward Snowden, el técnico de la CIA que huyó a Hong Kong a fines de mayo y reveló amplias informaciones sobre las escuchas secretas de Estados Unidos), ha tenido ecos insospechados en todo el mundo.

Lo más grave fue lo que le ocurrió al Presidente boliviano Evo Morales, cuyo avión no fue autorizado a volar sobre Francia e Italia por la sospecha de que llevaba a Snowden oculto en su interior. El nada diplomático agravio no ha sido aclarado hasta ahora, pese a las protestas y la petición de explicaciones.

Snowden, quien llegó hasta Moscú desde Hawai (vía Hong Kong), ha permanecido prácticamente incomunicado en la zona de tránsito del aeropuerto de Sheremetievo, salvo un contacto con activistas de derechos humanos. El gobierno ruso, que le propuso asilo a cambio de ciertas condiciones (que no aceptó), ha dado muestras de impaciencia, pero tampoco quiere generar más problemas.

Lo que pasa es que, precisamente por la revolución de las tecnologías de la comunicación, el caso no tiene precedentes: el que el presidente de un país distante sea humillado por un rumor errado recogido por un diplomático norteamericano, no es nada comparado con el impacto de las revelaciones que el propio Snowden logró filtrar. Las últimas aparecieron en el diario brasileño O Globo y generaron indignación en todo el continente. Conforme los documentos, la red de espionaje de Estados Unidos afectó a toda América Latina, incluido Chile. Su foco central, sin embargo, habría apuntado a Brasil, México y Colombia.

Los documentos publicados por O Globo agregaron un nuevo elemento de irritación: "Estados Unidos no se interesaba sólo en asuntos militares", sino también en "secretos comerciales".

Como resultado, las protestas ya fueron más allá de la solidaridad inicial con Evo Morales. El canciller chileno, Alejandro Moreno, dijo que nuestro país "condena cualquier forma de espionaje, con independencia de su origen, su naturaleza y sus objetivos". Agregó que "se seguirá trabajando en los organismos internacionales para que los Estados tengan y cumplan reglas claras, que garanticen por un lado el derecho de los ciudadanos y por otro lado que respeten la soberanía de los países".

Más drástica, María Iris Varela, ministra de Asuntos Penitenciarios, hizo en Caracas un llamado los venezolanos: “Compatriotas: cancelen sus cuentas en facebook ya que sin saberlo han trabajado gratis como informantes de la CIA! Revisen caso Snowden!”.

Lo curioso es que quien generó este revuelo planetario, es un joven de apenas 29 años, quitado de bulla, según sus conocidos. Le pasó lo que a muchos: se saturó de este mundo de vigilancia secreta. Lo que era pura ficción en George Orwell (1984) o Aldous Huxley (Un mundo feliz), se ha convertido en realidad. Lo dijo Snowden: “No quiero vivir en un mundo todo lo que hago y veo queda grabado”.

Menos agradable, por cierto, es que este nuevo “hermano mayor” (al decir de Orwell) sea el gobierno norteamericano.

 

A. S.
12 de Julio de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas