Callejón sin salida

 

Hace más de medio siglo, el gobierno de John Kennedy decidió que la recuperación de la democracia en Cuba se debía imponer por la fuerza. Para ello estableció un embargo económico, comercial y financiero contra la isla. Pero, hasta ahora, el “bloqueo” como lo llaman oficialmente los cubanos, no ha logrado el cambio pretendido.

No es la única estrategia fracasada. En años recientes, Estados Unidos ha usado la política del garrote (desde Vietnam a Afganistán e Irak) con inciertos resultados. En el caso cubano es evidente que el bloqueo causa daños pero no doblega al régimen castrista. Tampoco la Casa Blanca siente que deba cambiar de actitud.

A fines de octubre, la Asamblea General de Naciones Unidas rechazó una vez más la medida. De manera abrumadora, con 188 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y tres abstenciones, se aprobó una resolución que, una vez más, pide el fin del embargo.

Según el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla: "Los daños humanos que produce el bloqueo son incalculables".

La BBC de Londres ha estimado en más de cien mil millones de dólares el costo del embargo para la economía de Cuba. Curiosamente, en la práctica, las puertas comerciales no se han cerrado del todo.

Según cifras del propio gobierno norteamericano, Estados Unidos está actualmente entre los cinco principales socios comerciales de Cuba y es además su primer suministrador de productos agrícolas. Estados Unidos proporciona el 96 por ciento del arroz y el 70 por ciento de los productos de carne avícola. Otras importaciones provenientes de EE. UU son el trigo, el maíz, la soya y sus derivados.

Como no disfruta de ningún tipo de crédito, Cuba tiene que pagar en efectivo y al contado todo lo que importa desde EE. UU. Peor aún: conforme se hizo ver en la resolución de este año de la ONU, el gobierno de Washington sigue endureciendo las condiciones “con graves efectos sobre la población cubana y sus nacionales residentes en otros países”.

Al dirigirse al pleno de la Asamblea, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Rodríguez Parrilla, destacó el apoyo internacional al fin del bloqueo:

La política estadounidense contra Cuba sufre absoluto aislamiento y descrédito mundial y carece de sustento ético o legal. Así lo demuestran los más de 180 votos en esta Asamblea General, los discursos de decenas de jefes de Estado y gobierno en el debate general y los argumentos de los Estados miembros y las organizaciones internacionales expuestos en el informe del Secretario General de las Naciones Unidas”.

Lo más probable es que en Estados Unidos –salvo en la Florida, adonde llegaron los primeros cubanos exiliados, rabiosamente anticastristas- la fuerza del embargo se esté perdiendo de a poco: de los dos millones setecientos mil extranjeros que visitaron Cuba en 2011, se calcula que unos 400 mil eran norteamericanos. Y la cifra está creciendo.

En estas condiciones, cada vez es más difícil justificar el bloqueo. Pero sigue en pie.

 

A. S.
Octubre de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas