Editorial:

Hora de debates

Santiago, 15 de Octubre de 2017

Tal vez, como asegura el comentarista Carlos Peña, los candidatos no tenía por qué aceptar la invitación de la Corte Suprema a exponer su pensamiento. Aunque no dio esa misma razón, Sebastián Piñera no fue al encuentro. Los seis postulantes que sí lo hicieron (también faltó a la cita Eduardo Artés) insistieron en que era una ocasión de demostrar responsabilidad cívica. Es decir, una instancia de la cual nadie podría eximirse.

El candidato del Partido Pais, Alejandro Navarro fue más duro:

Yo lamento, pero comprendo la ausencia de Sebastián Piñera. Como imputado rehuyó la justicia el año 80 con la situación del Banco de Talca, y hoy como candidato rehúye una invitación, no quiere venir, no quiere dar la cara. No vino ni como imputado, no viene como invitado (...) es un desaire a la Corte Suprema, pero sus conflictos de intereses son de tal envergadura que creo que una visita a estos tribunales de justicia le incomodaba”.

Al entrar en su etapa final -el comienzo de la franja en TV- la carrera a La Moneda se ha hecho cada vez más áspera. Los llamados a serenar los espíritus no han sido escuchados. La razón parece ser la inseguridad. Subsiste la incertidumbre, pese a lo que dicen las encuestas.

Por un parte, se recuerda que las consultas de opinión han fracasado en distintos lugares del mundo en los últimos años. Nunca fueron una herramienta precisa e infalible, pero en la sociedad de la información el electorado es más voluble que nunca. En el caso chileno, la situación se ha hecho menos predecible en la medida de que el voto es voluntario y abundan los desencantados, alimentados por las redes sociales. Tampoco las autoridades -políticas, policiales, religiosas, empresariales… y hasta futbolísticas- han hecho mucho por generar confianza.

El camino al palacio de gobierno sigue siendo impredecible. Por ello, como nunca antes se requiere que los propios candidatos den ejemplos de cordura y mesura.

Y, sobre todo, que no rehúyan el debate por muy buenas razones que tengan… o crean que tienen.

Abraham Santibáñez