Editorial:

Bendecidos por la diosa Fortuna

Santiago, 9 de Abril de 2017

Según el INE, en 2015 el ingreso promedio de los chilenos con trabajo fue de poco más de medio millón de pesos ($505.477). Hace un par de semanas, al vencerse el plazo para cumplir con la ley N° 20.880, se conocieron las cifras del patrimonio de unos 60 mil chilenos, autoridades de distinto rango obligadas a trasparentar su billetera.

Lo más chocante fue la abismal distancia que separa a los políticos de los ciudadanos de a pie. Adicionalmente, sorprendió en primer lugar la desprolijidad. En varios casos se dejó pasar, sin mirarlos, algunos ceros de más. El senador UDI Juan Antonio Coloma, alcanzó a declarar y así se publicó, una casa en Lo Barnechea por cuatro mil 776 millones de pesos. Más tarde -vía corrección- bajó a 477 millones.

Hay otros casos en que no se cometió error contable alguno, pero que igualmente impresiona. Por ejemplo, el diputado Daniel Farcas ganó portada en La Segunda por declarar un patrimonio de once mil millones.

Lo cierto es que la información proporcionada por conocidos líderes políticos constituye un desfile de fortunas que superan largamente el ingreso promedio de los chilenos. La primera comprobación es que “la clase política”, sea de derecha o de izquierda, tiene mucho que declarar, astronómicamente lejos de la situación de los ciudadanos comunes y corrientes.

Un solo ejemplo: según The Clinic “en la región Metropolitana hay tres alcaldes que llevan varios periodos de gestión, y así como los parlamentarios también completaron su declaración de patrimonio. Estos son los ediles de Pudahuel, Johnny Carrasco; Vitacura, Raúl Torrealba; y El Bosque, Sadi Melo. De todos, según información disponible en infoprobidad, Carrasco es quien tiene el patrimonio más alto, con más de 305 millones de pesos.
De profesión pedagogo en Educación Básica, el jefe comunal de Pudahuel declara $225.250.690 en acciones y fondos mutuos. El detalle es que tiene mutuos por $166.469.388 en el BCI y acciones por $22.908.036 en AES Gener, por $20.282.957 en Itaú, y por $15.075.900 en Latam. Además declara una propiedad en el Quisco por 18 palos y otra en Pudahuel por casi 45 millones. Cierra su declaración un Station Wagon Hyundai por 17 millones. El total, $305.047.034.
Torrealba, según el mismo sitio, declara una propiedad en Cunco, La Araucanía, por $45.586.865 y otra en Santiago por $ 69.558.629. Además un jeep Cherokee de $23.090.000. Asimismo tiene un plan de ahorro en Corpbanca por $60.000.000. y una acción de $500.000 en una sociedad. Refiere el mismo monto por parte de su cónyuge. En pasivos, el jefe comunal anota $66.250.000 en Scotiabank. En total, sus activos alcanzan $198.235.494.
En el caso de Melo, figura con un inmueble en La Florida por $27.000.000 y un Chevrolet Cruze por $5.650.000. Además, pasivos por $26.158.572 del Banco Santander. Patrimonio total: casi 33 millones de pesos
”. Este tipo de situaciones, que se conocen ahora en detalle, aunque no son las únicas, han incrementad la desconfianza ciudadana en el período de democracia que empezó en 1990.

El que últimamente se hayan develado otros escándalos, especialmente el que involucra a Carabineros, no ayuda en nada.

Al contrario, hoy aparecen en un mismo saco unos y otros: civiles considerados impecables hasta ahora el origen de su fortunas no está siempre claro, y modestos servidores de uniforme que alguna vez fueron un modelo de probidad… pero que dejaron de serlo.

Abraham Santibáñez