Editorial:

Periodismo y catástrofes

Santiago, 29 de Enero de 2017

Durante años, en mi calidad primero de miembro del Consejo y después como Presidente del Consejo de Ética de la Federación de Medios, me pareció urgente realizar un seminario o una serie de ellos, con periodistas de medios escritos y audiovisuales para analizar los desafíos de la cobertura de catástrofes.

Por dos años, a lo menos, la idea recibió aplausos, pero nunca llegó a concretarse. La última conversación, después de mi renuncia a la presidencia del Consejo, parecía bien encaminada. Ojalá este año se logre convocar a periodistas y editores, tanto en Santiago como en Regiones, para examinar los imperativos éticos de la cobertura noticiosa en caso de accidente graves, mega-incendios, terremotos, tsunamis y aluviones.

Se trata de compatibilizar el derecho a la información con el respeto a la verdad (amenazada claramente por el mal uso de las redes sociales) y a la dignidad de las personas.

Es, evidentemente, un problema que concierne a todos los medios, pero, en el caso de la televisión hay que insistir algunos peligros que se plantean reiteradamente. Dar, por ejemplo, tribuna indiscriminada a supuestos testigos o expertos, muchas veces carentes de información y sin claridad acerca de lo sucedido. Es necesario, igualmente, terminar con la malsana repetición de imágenes que desorientan al espectador y confunden su percepción acerca de lo que está ocurriendo realmente. El aclarar cuando se trata de imágenes de archivo -de años o de minutos atrás- es una obligación ética que no siempre se cumple.

Confío que esta vez, los responsables de la Federación de Medios lleven a la práctica esta urgente tarea. Ojalá también en las escuelas de periodismo hagan esfuerzos a fin de dar una mejor preparación a los futuros reporteros y editores.

Abraham Santibáñez