Editorial:

Los “creativos” en el banquillo

Santiago, 15 de Enero de 2017

La sociedad de consumo y la publicidad se necesitan mutuamente y deben coexistir para asegurar su supervivencia.

Por lo general interactúan sin problemas… hasta que la codicia rompe el saco. El delicado equilibrio entre la economía de mercado y el ditirambo propagandístico es fácil de romper. A veces basta un mínimo estremecimiento en el mundo de los negocios para que se pierda el pudor y el respeto.

Acaba de ocurrir con una bienintencionada publicidad para promocionar el ingreso a las escuelas de pedagogía. Los creativos de la campaña que ahora dicen que no es tal campaña, parecen haber concluido que la falta de inscritos en las escuelas de Pedagogía se debe a que hay otras carreras en competencia y que son “más glamorosas” y tienen “mejor prensa”. ¿Remedio? Embistamos contra estos nuevos molinos de viento: periodistas, ingenieros, médicos: “Fuimos a las universidades que inscriben a altos puntajes y les regalábamos unas poleras que decían 'yo iba a ser periodista, ahora voy a ser profesor', 'yo iba a ser ingeniero, ahora voy a ser profesor' o 'a mí me presionaron para ser médico, pero ahora voy a ser profesor'”, ha asegurado el responsable de “Elige Educar”.

Aparte de denigrar gratuitamente a las profesiones mencionadas (y a otras), la campaña apunta groseramente al corazón de una difícil decisión vocacional. Se da por hecho que los estudiantes son siempre presionados, aparentemente por sus padres, y no eligen libremente su futuro.

Es un ejemplo de una buena idea traicionada por el exceso de mala entendida “creatividad” de sus impulsores.

Es hora que los creativos realmente sean capaces de crear. Que morigeren sus ímpetus primitivos y recuerden algunos valores esenciales en la vida en sociedad como el respeto a la dignidad de las personas y a sus decisiones.

Abraham Santibáñez