Editorial:

Pensiones: se necesita un cambio mayor

Santiago, 21 de Agosto de 2016

En una reacción que refleja lo mejor de su carácter, la Presidenta decidió actuar con firmeza y sin demora ante la demanda contra las AFP, manifestada en grandes demostraciones populares en todo Chile.

El suyo es un llamado a un gran acuerdo nacional, que tiene ecos de lo ocurrido al final de la dictadura, cuando todos quienes queríamos el retorno a la democracia, fuimos capaces de coincidir en lo fundamental y asegurar primero el triunfo del No en el plebiscito y, un año más tarde, elegir a Patricio Aylwin como presidente de Chile.

El sistema de pensiones, impuesto por la fuerza de un régimen no democrático, ha terminado por desatar un gigantesco rechazo en la ciudadanía. La experiencia ha sido desoladora: mientras unos pequeños sectores inexplicablemente privilegiados, gozan de pensiones millonarias, la gran mayoría de los chilenos, tras décadas de trabajo, apenas logra recibir sumas irrisorias que en algunos casos no les permiten una vida digna.

El llamado presidencial es inobjetable, pero no ha logrado el apoyo que requiere para convertirse en realidad. Los sectores que no se sienten expresamente convocados a participar en la reforma, han reiterado su malestar este domingo. Las propias empresas aludidas han manifestado su reticencia a cualquier cambio de fondo en el sistema, pese a que se les garantiza la supervivencia. La idea de un aumento de cotizaciones del cinco por ciento a cargo de los empleadores ha desatado, una vez más, el argumento empresarial de que se va a crear más cesantía.

Los observadores -la gran mayoría de los chilenos- vemos que hay situaciones que no van a cambiar, la más irritante de las cuales es el privilegio de que gozan las Fuerzas Armadas.

Proponer un cambio es una buena idea. Lo malo es que deja más dudas que certezas.

Abraham Santibáñez