Editorial:

¿Qué periodismo queremos?

Santiago, Domingo, 27 de Diciembre de 2015

Como es tradicional, al terminar el año, se multiplican los balances. Los hay de todo orden: políticos, económicos, deportivos, culturales, internacionales, etc. Este año, un elemento fundamental de estos recuentos tiene que ver con la ética y la corrupción. Como nunca, los chilenos nos hemos sentido afectados por la doble moral de ciertos personeros públicos, empresarios y dirigentes sociales que públicamente proclaman sus virtudes y que, al final del día, han sido descubiertos en prácticas condenables: la colusión de los productores (medicamentos, pollos, papel higiénico), el aprovechamiento sin escrúpulos de fondos públicos para financiar candidaturas incluso pasando a llevar convicciones profundas, mal uso de los cuantiosos fondos que genera el fútbol para financiar las extravagancias de dirigentes deportivos.

Como en el clásico tango Cambalache, parece que este nuevo milenio se diferencia poco de lo que pasaba hace cien años: ¡Qué falta de respeto, qué atropello/ a la razón!/ Cualquiera es un señor!/ ¡Cualquiera es un ladrón!

A la hora del balance nadie está libre de culpas. Tampoco los periodistas. Peor aún: hay quienes creen, igual que en vísperas del golpe de 1973, que los principales culpables son precisamente los periodistas.

Nos parece una exageración. Hace años, comentando este mismo punto, sostuve que los periodistas no fuimos los culpables de la gran tragedia, pero que al informar lo que ocurría y al amplificar sus ecos, contribuimos a la polarización de la sociedad chilena. Hoy el cuadro no es exactamente igual al de entonces, pero hay lecciones que no se han aprendido.

En ese sentido, a lo largo de los últimos meses, en diversos encuentros periodísticos hemos estado invitando a la reflexión acerca de una gran pregunta: ¿Qué periodismo queremos?

En busca de una respuesta, hemos recorrido diversas instancias aquí en Santiago, estuvimos antes en Valparaíso y, hace un par de semanas en Concepción.

De todo lo conversado, me atrevería a plantear que los periodistas coincidimos en que:

  • El periodismo es una actividad necesaria.

  • El periodismo es consustancial a la existencia de regímenes democráticos.

  • La libertad es indispensable pero exige responsabilidad ética.

  • El periodismo debe gozar de independencia.

  • El resultado del trabajo periodístico debe constituir un agrado para el lector, auditor, telespectador, usuario de Internet

  • La aparición de nuevas tecnologías debe entenderse como una ayuda al honesto trabajo periodístico.

  • El periodismo consiste, esencialmente, en recopilar información, procesarla, seleccionarla y difundirla.

Esto no ha cambiado en tiempos de Internet. Se ha hecho más fácil, en muchos sentidos, pero también exige mayores cuidados que nunca antes.

En esta hora de balances, de promesas para el nuevo año, ¿será mucho insistir en estos principios?

Personalmente, creo que es lo que deberíamos hacer todos los profesionales de la comunicación

¡Feliz año nuevo!

Abraham Santibáñez
Premio Nacional de Periodismo, 2015