Editorial:

Todavía es tiempo…

Santiago, 23 de Agosto de 2015

La culpa no es de Michelle.

Tampoco del diagnóstico.

La razón de los problemas que vivimos actualmente como país se encuentra en un buen diagnóstico que se trató de imponer a matacaballo por un grupo entusiasta pero inexperto.

El resultado es que se avanzó bastante en menos de dos años de gobierno. Pero, cuando empezaron las dificultades algunas ajenas al G 90, como el caso Caval, la figura de la Presidenta empezó a sufrir un brutal desgaste del cual no ha salido. Ello ocurrió por muchas razones, pero la más importante ha sido, sin duda, el vaivén de la economía internacional, incluyendo el enorme peso de China en nuestras vida financiera, y –por cierto- el feroz hostigamiento de la oposición chilena, enardecida por sus propios problemas.

Lo del G 90 fue una especie de aventura juvenil, casi un juego de poder. Pero la actitud de los viejos tercios, tanto de la antigua Concertación como del Partido Comunista, es más difícil de entender. Aparentemente todos se dejaron arrastrar irresponsablemente por el entusiasmo inicial, apoyados en la popularidad presidencial y los buenos resultados electorales.

Es hora –ya deberíamos saberlo- de revisar lo ocurrido.

En un gobierno de apenas cuatro años, por paradojal que parezca, no es difícil remontar la popularidad. Peo ello requiere una reflexión madura, apoyo de todas las fuerzas que se dicen de gobierno y una conducción coherente.

Aún es tiempo.

Abraham Santibáñez