Editorial:

Ni “infidentes” ni “muñecos

Santiago, 19 de Abril de 2015

El 30 de septiembre de 1975, la Asociación de Corresponsales Extranjeros invitó al obispo Carlos Camus a un encuentro informativo en el Círculo de Periodistas en Santiago. El obispo, titular de la diócesis de Linares, ejercía en esos momentos como Secretario Permanente del Episcopado. La invitación la formuló Heriberto Zecher, corresponsal de la agencia alemana DPA y presidente de la asociación. Las restricciones impuestas al periodismo por la dictadura de Augusto Pinochet, hacían necesarios, según la asociación, estos encuentros off the record.

La mayoría de los asistentes respetó el acuerdo, aunque por lo menos dos agencias informativas transmitieron parte de la conversación. Dicha versión -despojada de los juicios más polémicos del obispo- fue publicada en el extranjero en diversos periódicos y transmitida por Radio Moscú.

En cambio, Álvaro Pineda de Castro, un periodista colombiano residente en Chile, entregó el texto íntegro de lo conversado a los diarios La Segunda y La Tercera. Con su actitud generó una compleja situación entre los obispos y el dictador, preludio de las tiranteces que seguirían hasta 1990.

Según explicó ante sus colegas cuando la Asociación le pidió explicaciones por no haber respetado el compromiso con Monseñor Camus, Pineda de Castro sostuvo que había cumplido con su obligación básica como informador: dar a conocer una noticia relevante. El caso es hasta hoy motivo de estudio en las Escuelas de Periodismo, incluyendo la de la Universidad Diego Portales.

Pineda de Castro, pinochetista confeso, fue expulsado de la Asociación por faltar gravemente a la ética periodística.

En los últimos días, cuarenta años después, la Asociación sufrió un inesperado ataque por participar en una reunión con la Presidenta Bachelet que también tuvo partes en off. En su comentario dominical en El Mercurio, el rector de la UDP, Carlos Peña, acusó al ente profesional de prestarse para una operación comunicacional del gobierno.

De paso descalificó a los corresponsales a quienes llamó “infidentes de profesión”, los cuales ante la convocatoria de la Presidenta, “serían, sin saberlo, muñecos de ventrílocua”.

La presidenta de los corresponsales, Marianela Jarroud, replicó con dureza: “Calificar la labor de los periodistas de medios extranjeros como "infidentes de profesión" o "muñecos de ventrílocua", como hace el profesor Carlos Peña… es un agravio gratuito e ignora una historia de décadas de profesionales de diversos continentes que trabajan para informar con apego a la verdad y que, por cierto, lo hicieron bajo dictadura arriesgando su vida, la expulsión o el cierre de sus medios”.

A las desafortunadas expresiones del comentarista acerca del papel de los periodistas, me he permitido agregar –en carta publicada en La Tercera- una reflexión adicional.

Creo que ha faltado aclarar si se puede separar la calidad de comentarista de la de Rector de la Universidad Diego Portales. Recordemos que la Escuela de Periodismo de la UDP se ha posicionado como una de las más prestigiosas del país, precisamente porque -hasta donde nos consta- no forma “infidentes de profesión” ni “muñecos de ventrílocua”. Por el contrario, como lo demuestras diversos estudios y encuentros académicos, se ha preocupado seriamente de la ética del periodismo.

Estas lamentables expresiones del rector Peña ofenden tanto a los extranjeros (no todos los corresponsales lo son) como a los profesionales chilenos. Hieren, además, la memoria de los periodistas que lucharon, utilizando sus herramientas profesionales, contra la dictadura.

Abraham Santibáñez.
Profesor de Ética Periodística.
Universidad Diego Portales