Editorial:

Urge un acuerdo realista, aunque sea modesto

Santiago, 08 de Marzo de 2015

Cuando la ex candidata presidencial Evelyn Matthei descargó sus fuegos contra las fiscalías y el poder judicial, culminó una insólita arremetida contra los tres poderes tradicionales. Respecto del Poder Judicial, Evelyn Matthei aseguró que no le tenía confianza. Aunque los antecedentes que esgrimió no han sido probados, fueron suficientes para muchos chilenos que han visto desmoronarse los restantes poderes tradicionales: el Legislativo por el financiamiento “trucho” de las campañas y el Ejecutivo por el negociado de Caval, descrito como “doloroso” por la Presidenta Bachelet.

Hoy día, como nunca antes, todo está manchado por el signo de la desconfianza. A partir del Festival de la Canción de Viña del Mar, los políticos se han convertido en el plato principal de los humoristas. El paso siguiente era, obviamente, la televisión y “Vértigo”, de canal 13, dejó que Yerko Puchento abriera las compuertas al escarnio.

Aunque no a todos nos gusten los excesos en el lenguaje, es evidente que los humoristas han sabido captar el estado de ánimo generalizado.

La pregunta que brota de inmediato es: ¿Y ahora, qué?

Cada vez más se asoma el temor al surgimiento de un líder populista, es decir, irresponsable por naturaleza. Ya ocurrió en Chile en el pasado, pero el panorama que ofrecen hoy los países del vecindario es preocupante por la facilidad con que se acogen las ofertas demagógicas. También hay signos negativos en todo el mundo, pero la mayoría de las democracias más consolidadas de Europa han superado con éxito sus crisis. Sin embargo, Rusia, una nación de escasa cultura democrática, nos muestra la consolidación de un poder unipersonal que a veces cobra la vida de quienes se oponen con demasiada fuerza.

Cuando todas las instituciones- los empresarios, las iglesias, los políticos y la mayoría de las instituciones- están justificadamente bajo ataque, se plantea una vez más la interrogante de qué nos espera o, si se prefiere, cómo saldremos de esta compleja coyuntura.

Mientras un sector –liderado hoy por Evelyn Matthei- se solaza en la denuncia exagerada hasta la caricatura, hay quienes creemos que lo que corresponde es despejar el terreno y concordar un nuevo proyecto país, sustentado en bases éticas sólidas.

No debería ser difícil ponerse de acuerdo. Cada candidato, en su momento, ha esbozado sus ideales y aunque obviamente hay diferencias, predominan el sentido común y el patriotismo clásico.

Tal vez ha llegado la hora de hacer frente a los grandes desafíos y consolidar un proyecto de consenso aunque sea modesto.

Es urgente.

Abraham Santibáñez