Editorial:

Los hilos de la madeja

Santiago, 25 de Enero de 2015

Implacable, el comentarista Carlos Peña resumió la realidad de la UDI después del escándalo de su financiamiento:

La UDI no era un partido político, sino en realidad el simple apéndice más o menos fraudulento de un holding empresarial, con cuyas cuentas e intereses se confundía; un partido que, en vez de dirigentes capaces, poseía socios o empleados de ese mismo holding , el mismo Ernesto Silva es el ejemplo, cuyas instrucciones soterradas recibía por mail ; una agrupación que no tenía en verdad un patrono, Jaime Guzmán, sino patrones, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín; un grupo cuyo líder histórico, Jovino Novoa, no era un líder sino simplemente alguien cuyo poder derivaba del hecho de ser un broker entre el holding y sus dependientes que fingían ser representantes del pueblo; un partido entre cuyos parlamentarios se escondían mendicantes y pedigüeños que ofrecían a sus benefactores una lealtad perruna y eterna, y algunos de los cuales se revelaron además como mentirosos, como fue el caso de Ena von Baer

En suma, la UDI no era un partido político, era una dependencia del grupo Penta. Y el grupo Penta, por su parte, era el instrumento, en el gigantesco ajedrez del poder y de los intereses, de un par de voluntades individuales”.

El último antecedente agregado al caso –la revelación por La Tercera de las declaraciones de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín ante la justicia- empieza a cerrar el caso, aunque todavía habrá sin duda mucho más.

Ya está en claro una parte fundamental de la historia: un partido político financiado generosamente por una empresa que se saltó a la torera cualquier límite y, sobre todo, cualquier consideración ética.

En tiempos de más rigor ético, bastaría con estos antecedentes para que los parlamentarios implicados ofrecieran su renuncia o, por lo menos, congelaran su presencia en el Congreso.

No ha ocurrido así.

Ena von Baer declaró que no contestará más preguntas sosteniendo que “yo me debo a mis electores y a las ideas por las cuales me eligieron, así que permítanme, por favor, hacer mi trabajo con tranquilidad”.

La gran pregunta ahora y por supuesto no solo referida a ella sino a todos los implicados en el caso, es acerca de quiénes son sus electores y cuáles son las ideas por las cuales fue electa con el generoso apoyo de los controladores de Penta.

La cadena no termina allí.

Penta según recordó El Mostrador citando una investigación de la periodista M.Olivia Monckeberg nació de las oscuras privatizaciones realizadas durante la dictadura.

La historia, señaló El Mostrdor, comenzó tras la crisis económica del 82: ella “significó la caída del Grupo Cruzat-Larraín. En esa época los Carlos (Délano y Lavín ) adquirieron el 5 por ciento del Consorcio Nacional de Seguros, empresa que Cruzat había perdido y que ellos aprovecharon de adquirir cuando fue "normalizada" por el Estado”. A fines de los años 80, “la privatización del Instituto de Seguros del Estado (ISE)” consolidó al grupo.

Conforme la investigación de M. Olivia Mönckeberg: “en ambos procesos, resultaron favorecidos los ex empleados de Cruzat-Larraín, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, quienes trabajaban en el Consorcio desde los años setenta y se asociaron en 1982 para adquirir un 5 por ciento del Consorcio Nacional de Seguros”.

En esa misma empresa Délano y Lavín ya trabajaban con el ingeniero comercial de la PUC, Hugo Bravo, quien con sus declaraciones hoy tiene en la cuerda floja a sus ex jefes. Bravo, que por décadas fue la mano derecha de Délano y Lavín, ingresó el mismo año en que sus jefes

Una década más tarde, ya en democracia, consolidaron el control mayoritario de la AFP Cuprum, en 1992, “lo que fue determinante para controlar otras empresas del país”, puntualiza M. Olivia Mönckeberg. Veinte años después, vendían la AFP en una millonaria cifra al grupo estadounidense Principal.1992.

Esta tortuosa manera de construir y fortalecer el grupo, historia que se repite en varios casos más, ha sido cuestionada pero sin que llegue a la justicia. Y podría haber más. En sus memorias “La Guerra: páginas íntimas del poder 1957-2014”, Federico Willougby asegura que Manuel Contreras siempre tuvo “poderosos amigos en el empresariado

Hoy día, al saber cómo con el dinero de uno de se favoreció a un partido que, además, gozó de una posición predominante gracias al sistema binominal, esos grupos, sería el caso revisar cómo nuestra democracia ha sido tan brutalmente maltratada y qué efectos tuvo esta .política en el desarrollo institucioonal del último cuarto de siglo.

Por una vez, Carlos Peña quedó corto.

Abraham Santibáñez