Editorial:

Choque de estrategias

Santiago, 13 de Julio de 2014

No está claro si es el ex Presidente Piñera quien se aleja de la Alianza, la fuerza que le dio su apoyo para que fuera elegido o si es al revés. El distanciamiento se hizo más evidente que nunca después de sus críticas en España al gobierno de Michelle Bachelet.

Pese a sus inocultables diferencias, Renovación Nacional y la UDI y las fuerzas que se han escindido de la antigua coalición de gobierno, han comprendido con rapidez que es mejor negociar y seguir vigentes en la vida política que condenarse al ostracismo. Es, claramente, la lección final que deja la derrota en las elecciones del año pasado.

Al parecer, no ocurre lo mismo con Sebastián Piñera. Una y otra vez salta a la palestra con una actitud propia de un triunfador y no la de un derrotado. En el mundo de los negocios, donde ha tenido tantos éxitos, esta parece una buena estrategia. Pero no en política.

Aunque apenas unos días antes había suscrito la tradicional doctrina de que “no es conveniente que un expresidentes hable de Chile estando fuera de Chile”, en Madrid se dio “una vuelta de carnero” según El Mercurio. En una polémica intervención en la capital española, planteó su convicción de que las reformas del nuevo gobierno "van en contra de la filosofía de la libertad". En apoyo de su negativa visión afirmó que en los tres primeros meses del actual gobierno, el crecimiento económico "ha caído a la mitad" y se han perdido 60.000 empleos.

El gobierno no se desentendió de la crítica. Apeló sobre todo a lo que se ha constituido en doctrina: las críticas se formulan en casa y no al otro lado del océano. Según el ministro secretario de gobierno, Álvaro Elizalde, rige además un principio de prudencia: “Lo que los chilenos esperan es que (Piñera) esté a la altura, que se comporte con la prudencia de un ex Presidente más que con la ansiedad de un precandidato”. Agregó el portavoz de gobierno: “Que yo recuerde, nunca un ex mandatario ha usado un foro internacional para criticar desde fuera del país a Chile”.

Las declaraciones de Piñera, sostuvo Elizalde, “demuestran una profunda desconexión de lo que realmente acontece en el país, porque mientras critica la reformas del gobierno sus propios parlamentarios se suman a la reforma tributaria”.

Este punto es, sin duda, el más revelador del creciente abismo que separa las posturas del ex Presidente y sus ex socios políticos. Como ha ido quedando claro en los últimos días, la oposición no ha protagonizado una “vuelta de carnero” propia, pero se ha abierto a mayores acuerdos.

Ello no será fácil. Dentro de la Nueva Mayoría hay quienes quisieran revivir el eslogan de “Avanzar sin transar”: temen un retroceso en el programa de gobierno de Michelle Bachelet y, derechamente, hablan de “traición”.

En la vereda del frente también hay críticas. Es la crisis de los “nuevos liderazgos” que se proclamaron en un momento.

Si se recuerda que la política es el arte de lo posible, es evidente que el propio Piñera y una parte de la oposición juegan a potenciarse rechazando cualquier acuerdo. Lo mismo creen algunos disidentes de la coalición gobernante. Pero puede ser una apuesta equivocada.

Abraham Santibáñez