Editorial:

Ascanio Cavallo en la Academia

Santiago, 15 de Junio de 2014

Con un discurso titulado “Escribiendo con el enemigo: Lenguaje, periodismo y democracia”, el periodista Ascanio Cavallo se incorporará oficialmente a la Academia Chilena de la Lengua el lunes 23 de junio. Sucederá a Guillermo Blanco en el sillón N° 9.

Cavallo se inscribe así en una distinguida nómina de periodistas y comunicadores que se ha ido conformando a lo largo de los casi 130 años de vida de la Academia, la más antigua de Chile. En ella figuran directores de medios, como Manuel Blanco Cuartín, Agustín Edwards Mac-Clure, Eliodoro Yáñez, Carlos Silva Vildósola, René Silva Espejo, Héctor González; escritores y comentaristas como el propio Guillermo Blanco, Joaquín Edwards, Arturo Aldunate Philips, Luis Sánchez Latorre, Enrique Campos Menéndez y muchos más ya que, por distintas razones (vocación, necesidad de trabajo) escritores y profesores han dedicado parte importante de su tiempo a los medios de comunicación.

Ascanio Cavallo tiene méritos más que suficientes como para figurar en la misma categoría que los ya nombrados.

Como periodista ha demostrado su capacidad de investigar inteligentemente, organizar y redactar textos perdurables. A sus miles de notas en revistas y diarios, a lo largo de su vida profesional agrega numerosos libros, algunos en colaboración, en los que se puede apreciar la vastedad de sus intereses. Si uno mira dicho catálogo, llegará inevitablemente a la conclusión que el nuevo académico no cumple con eso de que el periodista tiene “un océano de conocimientos de un centímetro de profundidad”. Es extenso pero profundo.

Sus preocupaciones incluyen desde la política, su veta más conocida, a la comunicación corporativa y el cine hasta culminar con algunas obras notables como su aporte a las Memorias del Cardenal Silva Henríquez, o la más íntima de sus producciones: Historia de mi madre muerta.

Si hubiera que elegir de estos libros los más relevantes, considerando su papel como periodista en la denuncia de la dictadura y la recuperación de la democracia, sin duda habría que mencionar dos: el primero es “La historia oculta del régimen militar”, escrito en colaboración con los periodistas Manuel Salazar y Óscar Sepúlveda. El otro: “La historia oculta de la transición. Memoria de una época 1990 - 1998”.

En estas obras, Cavallo muestra en forma sobresaliente las características que mejor lo han distinguido: su capacidad como investigador, capaz de analizar los momentos críticos de la vida chilena, y su notable pluma, que ya lo hicieron merecedor de varias distinciones, entre ellas el premio Alejandro Silva de la Fuente, de la propia Academia Chilena de la Lengua, y el Premio de la Embotelladora Andina-Coca Cola.

Abraham Santibáñez