Editorial:

El debate de los debates

Santiago, 22 de septiembre de 2013

La inédita cantidad de nueve candidatos presidenciales plantea problemas impensados. El 17 de noviembre los chilenos nos encontraremos con una mega-cédula, aparte de que se votará también por consejeros regionales y por diputados en todo Chile y por 20 senadores.

Pero antes, hay que decidir acerca de qué ocurrirá con los debates entre los candidatos a la Presidencia.

Ya hay acuerdo para que la Asociación Nacional de la Prensa reúna a todos los postulantes en un debate en La Serena, a comienzos de octubre. Se sabe que habrá otro organizado por la Archi, la Asociación de Radioemisoras. El tercero organizado por los medios de comunicación es el de Anatel.

Este es el caso más complicado, ya que en televisión, más que en ningún otro medio, el tiempo es oro. Por lo demás, históricamente los canales de TV han hecho notar que en tiempos de elecciones se les exige más que a otros medios (incluyendo la franja gratuita) sin que tengan derecho a recibir publicidad pagada.

En vez de lamentarse, sin embargo, partieron planificando desde temprano cómo lo harían.

El resultado es una propuesta que contempla un foro que se transmitirá en dos tandas, el martes 29 y el miércoles 30 de octubre, bajo la conducción de Bernardo Donoso y un equipo de tres periodistas cada día.

Hasta ahí, miel sobre hojuelas. Pero las reacciones de los candidatos han sido dispares.

Ha habido críticas. Algunas risueñas: ME-O cree que será “como un concurso de Miss Chile”. Siempre postuló más debates, incluyendo uno por región.

Roxana Miranda, del Partido Igualdad, reclamó porque el formato se decidió sin su opinión: “Nos parece insólito que en una democracia Anatel actúe como ‘patrón de fundo”.

A Franco Parisi tampoco le gustó el formato: “Mientras menos debate, hay mayor probabilidad de que ganen los mismos de siempre”.

La mayor crítica la hizo el comando de Evelyn Matthei.

Alberto Espina (RN) y Juan Antonio Coloma (UDI) quieren “debates de verdad”. Sostienen que "realizar debates dos días, con nueve candidatos, en un formato rígido, donde no existe posibilidad de interacción entre ellos no va a permitir que la ciudadanía vote con la mayor información posible”.

El representante de la ex Presidenta, Alvaro Elizalde, fue directo:

-Nos parece que lo que hay que hacer aquí es respetar la propuesta de Anatel y, por tanto, tener un debate con todos los candidatos presidenciales.

Lo que se deduce de este debate previo al debate es que a todos los candidatos les preocupa la forma cómo se van a presentar ante los electores. Desde que, hace más de medio siglo, Richard Nixon y John Kennedy aparecieran por primera vea en un debate televisivo, se sabe que esta es una ocasión privilegiada en la cual no se pueden cometer errores.

Fue lo que pasó con Nixon, quien por un prurito machista se negó a dejarse maquillar. El resultado fue un inamistoso rostro sombrío, envejecido por su barba crecida.

Dado el pequeño margen de votos de diferencia el día de la elección, es probable que ello le costara la presidencia.

Abraham Santibáñez