Editorial:

El futuro de los medios impresos

Santiago, 11 de agosto de 2013

Desde los primeros “diarios electrónicos”, en la prehistoria de la era digital, algunos entusiastas plantearon la inminente desaparición de los diarios en soporte papel. El respetado profesor español José Luis Martínez Albertos aseguró en su obra “El ocaso del Periodismo”, en 1997, que los diarios no sobrevivirían más allá del año 2020.

En marzo de este año, un mapa elaborado por Ross Dawson, “analista del futuro”, de la consultora Future Exploration Network, aseguró que los periódicos desaparecerán en occidente en 2030. De acuerdo con este mapa, los periódicos se terminarán primero en Estados Unidos en 2017; le seguirán el Reino Unido e Islandia en 2019; Canadá y Noruega en 2020. En cambio, en países como Irlanda, Italia y Brasil el fin de los periódicos en papel ocurrirá en 2027.

En aquellos países donde hay una clase media que se interesa por los diarios impresos, como China, la desaparición ocurrirá en 2031; dos años después, 2033, en México ya no habrá periódicos impresos.

La caída en la lectura de medios impresos es la principal razón que aducen quienes predicen la extinción a corto plazo. Visión que por ahora está siendo reemplazada por otra: Rosental Alves, profesor de la Universidad de Texas, en Austin, optó por el término “plataforma digital”, como la mejor posibilidad futura de los medios de comunicación. En esa nueva era, coexistirían los medios en diferentes soportes: papel o electrónicos.

Esta perspectiva se ha visto reforzada en el último tiempo por una serie de cambios de propiedad que ha afectado a los más tradicionales diarios de Estados Unidos.

El último remezón ocurrió la semana pasada cuando se anunció que se había suscrito un contrato para la venta de The Washington Post al millonario Jeffrrey P. Bezos, creador de Amazon.com. En un comunicado, Donald E. Feraham presidente de la empresa aseguró que él y su familia “hemos estado siempre orgullosos de The Washington Post”, pero que decidieron vender “tras años de enfrenar los desafíos de la industria de medios”. La razón es que confían en “la demostrada capacidad tecnológica y la genialidad” de Bezos.

El nuevo propietario se apresuró en declarar que no habría cambios en la plana directiva del diario y que “respetaremos nuestras obligaciones con los lectores”.

La transacción incluye algunas empresas asociadas, como el periódico Express, los periódicos Gazette, diarios del sur de Maryland, el Fairfax Times y El Tiempo Latino. Otras empresas de comunicación seguirán, en cambio, en manos de los antiguos propietarios igual que otras empresas del rubro educación. También conservarán el edificio institucional en la capital norteamericana.

La información, que sorprendió a los analistas, es la última de una serie de parecidos acuerdos. Con ellos se avizor el final de una época en que los grandes medios impresos eran negocios familiares. En años recientes The Wall Street Journal dejó de pertenecer a la familia Bancroft. y Los Angeles Times ya no es de la familia Chandler. Antes se acabaron otros imperios similares, el más importante de los cuales eran los diarios del legendario magnate William Randolph Hearst, crudamente retratado en El Ciudadano Kane.

En la encrucijada actual, el propietario de The New York Times, último ejemplar de la casta de periódicos familiares, Arthur Sulzberger Jr. se apresuró a salir al paso de cualquier especulación. En un comunicado firmado conjuntamente con el vicepresidente de la empresa, su primo Michel Golden, fue enfático:

El Times no está en venta”.

Abraham Santibáñez