Editorial:

Un aporte para la difusión de la ética periodística

Santiago, 16 de Junio de 2013

El jueves que viene, 20 de junio, se efectuará la presentación de mi libro “¿Ética periodística? Ja, ja, ja”, en el Instituto de Chile, en el centro de Santiago. El título se explica por un irónico comentario en el blog de El Mercurio a propósito de una carta mía que firmé como profesor de Ética periodística.

A mi modo de ver, esa pulla es compartida por muchas personas en Chile, y también, desde luego, más allá de nuestras fronteras.

Nunca antes el tema de la ética en general y de la ética periodística en particular, generó tanta preocupación. Si se consideran los excesos del “amarillismo” de comienzos del siglo XX o algunos fraudes más recientes con nombre y apellido (Jayson Blair en The New York Times; Janet Cooke en The Washington Post), en materia comunicacional hay una historia larga que no se debe minimizar. Pero es un hecho que algo ha cambiado: hoy tenemos versiones nuevas de problemas viejos.

La razón es el impacto de las tecnologías en uso, en especial por las facilidades para introducirse en la intimidad de las personas. Como si fuera poco, hoy tenemos un “maravilloso mundo nuevo” que gira en torno de la farándula y que cuenta muchas veces con la entusiasta participación de sus propios protagonistas que detallan sus intimidades en público.

Hay, además, otro fenómeno que tampoco es nuevo, pero que se consolida: el protagonismo empresarial de grandes conglomerados mediáticos, controlados por intereses exclusivamente financieros.

Todo esto impide, a menudo, que se perciba con claridad la otra cara de la medalla: el creciente empoderamiento de las audiencias. Las nuevas herramientas tecnológicas permiten hoy una mayor participación una creciente toma de conciencia de grandes problemas como la corrupción, la discriminación generalizada o el medio ambiente amenazado.

Como consecuencia, porque sus errores e insuficiencias son más notorios que nunca, los periodistas y los medios de comunicación estamos hoy sometidos a una crítica implacable.

Mi propósito es doble: por una parte, generar una mejor comprensión del trabajo de los profesionales de la información y, al mismo tiempo, explicar la metodología del análisis de caso

A mayor abundamiento, les agrego una cita del libro:

“Respecto de la formación ética en las escuelas de Periodismo, existe consenso acerca de que debe plantearse de manera transversal en todas las asignaturas, en especial en las propias de la profesión. En el ramo mismo tal se trata de crear hábitos de análisis en los alumnos por la vía del estudio de casos. Se pretende así lograr un nivel de preparación, que capacite al futuro profesional para enfrentar las emergencias que se le presenten en el ejercicio profesional, sin dejar de lado los nuevos desafíos planteados por el desarrollo tecnológico.

“Desde hace algún tiempo se considera el estudio de casos como la mejor manera de encarar en la práctica la formación de los estudiantes. Fue la conclusión de un grupo de profesores de la asignatura convocados por el Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas de Chile en agosto de 2005.

“Los 22 participantes, que representaban a 16 universidades, coincidieron en varios aspectos básicos. Hubo acuerdo entre ellos en cuanto a la metodología.

“Hasta ahora sigue vigente esta idea. Faltaba, pienso, una guía que ayude a los profesores y, por cierto, a los estudiantes”.

Es lo que se pretende con este libro.

(Están todos los lectores invitados a la ceremonia, con o sin tarjeta. Este jueves 20 de junio a las 19 hrs. en la sede del Instituto de Chile, Almirante Montt 454, estación Bellas Artes del Metro).

Abraham Santibáñez