Editorial:

Imbatible Michelle

Santiago, 10 de marzo de 2013

 

Mío Cid Campeador ganó batallas después de muerto. Michelle Bachelet está viva, pero inauguró una nueva posibilidad: gana batallas desde la distancia, simplemente manteniendo silencio.

A sus adversarios, que no son solo los de la Derecha, la ex Presidenta les ha planteado un dilema que hasta ahora no han sido capaces de resolver. En vez del blanco fácil que anticipaban debido a su alejamiento, conserva toda su popularidad y sigue fascinando a gran parte de los chilenos. Cuando estaba en el gobierno, la oposición ensayó una técnica que parecía imbatible: que las más duras críticas las emitieran mujeres, pensando que si las hacían los hombres se les podía criticar no respetar ciertas normas básicas de la caballerosidad: “A una dama, ni con el pétalo de una rosa”.

No hubo caso. Tampoco tuvo éxito el ataque a las ministras mujeres de Bachelet, incluyendo interpelaciones en el Congreso.

Lo que ocurre con Michelle Bachelet es tan aterrador para la Derecha que en las últimas semanas se renunció a todo miramientos. Han recrudecido los emplazamientos personales. Se la ha atacado una y otra vez por la tragedia de los muertos en la madrugada del 27-F. Y como esa táctica no dio resultados, en los últimos días el bombardeo fue por la falta de avances de la mujer durante su gobierno.

El tema no es ese.

Lo que mantiene y aumenta la popularidad de la ex Presidenta es el enorme contraste con el estilo de Sebastián Piñera. En esa perspectiva, los ataques contra la ex mandataria y su gobierno solo se traducen en un aumento del apoyo.

Así lo entiende la ex Presidenta. Cuando el gobierno aseguró que se había hecho más a favor de la mujer en los últimos tres años que en los veinte anteriores su respuesta fue categórica: “A mí me parece que las mujeres de Chile son las que tendrán la palabra y dirán qué les parece”.

En esto no se equivoca.

 

Abraham Santibáñez