Editorial:

Quiltros y perros grandes...

Santiago, 18 de Noviembre de 2012

La caricatura más recurrente de los dos precandidatos de la Derecha los colocó emparejados en la línea de partida de la carrera presidencial. Pero no son los únicos competidores. Andrés Velasco se sumó en los últimos días con abundante despliegue propagandístico. Otro outsider, ME-O, ha mostrado insistentemente su interés en volver a competir. Hay más precandidatos –dos DC y otros concertacionistas- y una figura in pectore, Michelle Bachelet, que inquieta profundamente a todos los llamados presidenciables.

Nadie, sin embargo, ha salido a la competencia con más ansias que Laurence Golborne, el ex ministro de Obras Públicas, apadrinado por La Moneda y consagrado po la Udi.

Tiene todas las características del novato: entusiasmo, sonrisa fácil y una amplitud de criterio que debería inquietar a los militantes del partido que con tanto entusiasmo lo acaba de proclamar.

Golborne ya ha puesto a prueba a la Fundación Simón Yévenes: mientras la familia sigue fiel a la Udi, sus dirigentes creen que Andrés Allamand representa mejor sus ideas. También el pre-candidato ha provocado algún estremecimiento de inquietud por su apoyo a la legislación sobre la vida en pareja. Probablemente habrá otros desencuentros. Pero esta vez, la Udi, que ya ha sido derrotada un par de veces con un candidato de indiscutible ortodoxia, tomó una opción clara. Golborne no exhibe profundidades filosóficas. Es un pragmático confeso que tuvo éxito como gerente en diversas empresas.

Era gerente general en Cencosud cuando debió enfrentar una demanda de Sernac por el aumento unilateral de la comisión por mantención de la Tarjeta Jumbo. Los afectados sumaban más de cuatrocientos mil. A comienzos del año pasado, en primera instancia la Justicia condenó a la empresa a pagar a cada uno de ellos una indemnización de una UTM, lo que sumaba unos 30 millones de dólares. “Esto ratifica que vamos en el camino correcto al buscar la eliminación de las cláusulas abusivas de los contratos del mercado financiero”, sostuvo Juan Antonio Peribonio, a cargo entonces del Sernac.

Nada ni nadie ha eclipsado, sin embargo, la fama de Golborne como ministro de Minería tras el rescate de los 33 mineros de Atacama. Ni siquiera amenazó su popularidad el propio Presidente Piñera cuando en algún momento asumió un papel protagónico.

De ahí en adelante fue situado en ministerios menos expuestos a la crítica (lo más difícil, sin duda, fue Energía) y en Obras Públicas pudo explotar su simpatía en propuestas de gran popularidad, como el puente sobre el canal de Chacao.

No está claro, sin embargo, en qué momento se lanzó al ruedo político y empezó a dar mandobles a quien será su rival en las primarias del oficialismo. Lo único claro es que, hace un par de semanas, se identificó como pre-candidato con una convicción que ningún político tradicional ha tenido:

Estoy dispuesto y disponible para enfrentar el desafío de competir, para tener la opción de representar a nuestro sector en la presidencial de 2013, y me siento preparado para vencer a la candidata de la Concertación”.

Golborne no parece darse cuenta, como sostuvo Sergio Onofre Jarpa en 1973, que en política solo hay espacio para “perros grandes”.

A menos que los tiempos hayan cambiado mucho.

Abraham Santibáñez