Editorial:

Complejidades del juego polìtico

Santiago, 15 de Julio de 2012

La semana que se inicia este martes, pondrá a prueba la voluntad política de los legisladores, especialmente los de RN y la UDI.

La áspera lucha por el reajuste del sueldo mínimo no muestra señales se solución. El gobierno culpa a los opositores (donde, en rigor, habría que incluir a connotados partidarios suyos, como el presidente de RN) al tiempo que la oposición acusa tozudez.

El mayor argumento oficialista es el peligro de una crisis externa... pero no se insiste mucho en ello porque, por otro lado, se proclama que la inflación está derrotada, que el desempleo ha bajado y que la mayoría de los indicadores son promisorios.

Es difícil, en verdad, conciliar el triunfalismo local con las amenazas externas.

Se nos reitera que la economía de Chile está mejor que las de Europa, pero se rechaza un reajuste magro comparado con el pedido de la CUT y otras agrupaciones que querían un mínimo de 250 mil pesos.

Es, sin duda, la crisis definitiva de lo que se llamó “la nueva forma de gobernar”. Postular que el país se puede manejar igual que un negocio, donde la voz del gerente general es siempre la última palabra.

Lo que han dicho los críticos, dentro y fuera de la combinación de gobierno, es que la flexibilidad en política es parte de un juego impredecible donde muchas veces las voces disidentes pueden tener la razón... Pero donde siempre es indispensable empatizar con las personas (los votantes, ¿verdad?), más allá de los cálculos aritméticos.

Ese fue, sin duda, el éxito de Michelle Bachelet mientras estuvo en La Moneda.

Y es la explicación de por qué su imagen sigue creciendo a pesar de todas las críticas, justas o no que se le hacen.

Abraham Santibáñez