Editorial:

Una ¿última? oportunidad

Santiago, 28 de Agosto de 2011

Después de tres meses largos de movilización, la protesta estudiantil debería entrar en su etapa final esta semana. El Presidente Piñera ha convocado a La Moneda a los dirigentes estudiantiles para iniciar un diálogo largamente postergado. Han sido casi cien días de paralización y protesta, huelgas de hambres y ocupación de colegios, liceos y universidades, más dos ministros de Educación que no lograron apagar la hoguera.

Esto explica las dudas y suspicacias que se han expresado en torno a esta gestión. Pero igualmente resalta también la urgencia de una negociación que conduzca finalmente a un acuerdo.

El largo tiempo transcurrido no facilita los acuerdos.

Los estudiantes han ido endureciendo sus posiciones en la medida que se han sentido incomprendidos y rechazados. Al gobierno, marcado en su ADN por la lógica de la empresa privada, le cuesta negociar y hasta aquí ha dado pruebas de no querer ceder. El extremismo de lado y lado ha hecho casi imposible cualquier intento de avenimiento

No han faltado quienes atizan el fuego por lado y lado, ya sea intencionalmente o por mal manejo ante una situación inédita. Es el caso de la oposición, que no ha sido capaz de formular una propuesta alternativa y que se sumó, de manera vacilante e innecesaria, a la convocatoria de la CUT.

Estos últimos días de agosto deberían ser el comienzo de una etapa más positiva. El saldo doloroso de la semana anterior, incluyendo la muerte de un adolescente en Macul, es un nuevo llamado a las partes a actuar de manera responsable.

Si se mira bien las cosas, hay un hecho sobresaliente: se instaló el tema de la educación, del lucro y de la calidad en la conciencia colectiva. Aunque parezca increíble, en los 30 años anteriores había sido ignorado por todos los sectores.... excepto sus víctimas.

Confiemos en que haya buenos resultados esta vez.

Abraham Santibáñez