Editorial:

El Presidente y la guitarra

Santiago, 12 de Septiembre de 2010

Aunque repetido hasta el cansancio, el viejo adagio de que “otra cosa es con guitarra” no pierde vigencia.

El diputado Iván Moreira dice hoy estar arrepentido de los cinco días de huelga de hambre que realizó en 1998 en protesta por la detención de Augusto Pinochet en Londres. Es probable que entonces haya recibido críticas, pero lo que quedó para la historia es el testimonio en YouTube de su emocionado anuncio: http://www.youtube.com/watch?v=iN1zxksvVwA.

Hoy, ese tipo de protestas se mira con otros ojos, por lo menos desde su propio sector. En vísperas del Bicentenario, aludiendo a la huelga de hambre de cuatro colegas suyos en apoyo de la causa mapuche, el mismo Moreira los descalificó por hacer “aprovechamiento político” de la situación.

El Presidente Piñera, desde la región de Arica-Parinacota, señaló por su parte que la acción de los parlamentarios “me parece irresponsable y que no aporta nada a la solución del problema”.

En noviembre de 2007, la Cámara rechazó entregar los 145 millones de dólares requeridos para cubrir el déficit del Transantiago y sólo aprobó la suma de mil pesos ($ 1.000).

En agosto de este año, a la hora de discutir las condiciones para acordar el financiamiento del sistema de transportes de la capital, la Concertación propuso un protocolo de acuerdo. La exigencia fue rechazada por parlamentarios oficialistas de la comisión de transportes de la Cámara de Diputados.

El UDI Gustavo Hasbún, aseguró que la Concertación no tiene moral para condicionar su respaldo a la entrega de un nuevo subsidio para el Transantiago.

Hay más ejemplos de estas vitales contradicciones.

Gestos que antes fueron defendidos y que hoy son rechazados por quienes están en el poder. (Obviamente algo parecido ocurre con la actual oposición, con la diferencia de que no tienen responsabilidades de gobierno y pueden usar sin problemas los argumentos usados en contra de los gobiernos concertacionistas entre 1990 y 2010).

Es, por cierto, un juego peligroso, que ha ido creciendo y que solo contribuye al desprestigio de la política.

Lo nuevo, esta vez, es que el signo de quienes critican o aprueban lo que antes defendieron o criticaron, ha cambiado. Es lo que ha dicho este domingo Ascanio Cavallo al recordar lo difícil que es para una persona asumirse como Presidente.

Según él, a nadie le ha costado más que a Sebastián Piñera, quien “se ha expuesto a riesgos innecesarios en aras de la popularidad, como en los episodios de la Selección de fútbol, el Chiguayante de esta administración (alusión al episodio de rechazo a Michelle Bachelet en los comienzos de su administración).. Ha manejado el gabinete de ministros con una mezcla de presión, bromas públicas y exigencias de figuración, cuyos límites se expresan en la incomodidad de La Moneda con la gloria inesperada del ministro Laurence Golborne. Y ha venido a darse cuenta de los efectos de sus decisiones en forma progresiva (…). Esta semana, la huelga de hambre de los mapuches y el acuerdo sobre el cierre del comercio para el feriado extendido del 18 enfrentaron al gobierno con la importancia del debate parlamentario, algo que había minusvalorado aun antes de asumir”.

En otras palabras, no es lo mismo estar entre el público que arriba del escenario, guitarra en mano.

Abraham Santibáñez