Editorial:

Un intento sorprendente y valioso

Santiago, 07 de Septiembre de 2014

Duro entre los duros, implacable, vehemente y apasionado, a los 58 años el senador Alberto Espina ha impreso un claro sello a sus actuaciones. Esta vez, sin embargo ha sorprendido a amigos y adversarios con su propuesta para la paz en la Araucanía.

No es algo totalmente novedoso. Cuando un sector de la derecha se alistaba a cuestionar al ministro del Interior por las actuaciones del Intendente Huenchumilla, Espina extendió su mano para apoyarlo. Era solo el comienzo. En los últimos días fue más allá.

En conversación con la radio Bío-Bío explicó que “es un primer paso que damos con mucha humildad, para intentar que el debate no siga en un diálogo de sordos, donde todos diagnostican que tenemos violencia conflicto y dificultades, pero es importante pasar de eso a una propuesta por la paz”.

Hasta ahora, ni siquiera los historiadores se ponen de acuerdo en el origen del conflicto. Pero Espina, como muchos chilenos, ha terminado por aceptar un hecho básico, que “la pobreza rural en Chile y particularmente en La Araucanía genera un grado de injusticia social, diría de rencor, porque no puede ser que existan esos niveles”.

Sobre esta base, considerando que hasta ahora se ha trabajado más en el diagnóstico que en las soluciones y, tras haber hablado con diversas personalidades de la región, con distintas autoridades políticas y sociales, incluyendo ex presidentes de la república, decidió elaborar esta propuesta, la cual ya fue entregada a la presidenta Bachelet.

El Estado, ha explicado, cometió un error con el tema de los terrenos: el Estado de Chile entregó tierras, las devolvió en un porcentaje bastante inferior al que tenían originalmente, pero simultáneamente invitó a muchos agricultores y parceleros a que fueran a La Araucanía. Es una cuestión de Estado, es un problema del país”.

En el clima crecientemente crispado al cumplirse los primeros seis meses del gobierno de la Nueva Mayoría, la tarea que se ha propuesto Espina no es fácil. Ha habido muchas frustraciones, demasiados desencantos que superar.

Sin embargo, si los apoyos que ha estado negociando se concretan, se podría pensar que finalmente se ve la luz al final del túnel y Espina podría asegurarse un lugar importante en la historia de Chile.

Abraham Santibáñez