Editorial:

Después del 18

Santiago, 21 de Septiembre de 2014

Pasados el 11 y el 18 de septiembre y su inevitable secuela de tensiones, nerviosismo, emociones patrióticas y análisis improvisados, es hora de reflexiones.

Creo oportuno reiterar un par de comentarios.

El primero es sobre idea reiterada de personeros de la derecha en el sentido de que Michelle Bachelet llegó al poder gracias a su simpatía y personalidad y no por el programa ofrecido. Es un halago ponzoñoso. Plantear que ella es buena persona pero que su oferta es mala, es un insulto a la inteligencia de los chilenos. Las votaciones son siempre sobre las personas y sus programas.

Lo otro es hacer presente a quienes reclaman sobre la cantidad de proyectos que se están planteando simultáneamente, que durante casi un cuarto de siglo de democracia fue la derecha la que bloqueó todos los cambios. Prácticamente no hay excepciones, desde la reforma educacional al cambio del binominal. Todo ello se pudo hacer antes, menos traumáticamente pero, por años, fue imposible discutirlo siquiera.

La pregunta no es qué partido o pacto político se beneficia con el fin del binominal. Lo que importa, realmente, es que los chilenos podamos gozar de una mejor repartición del poder… En otras palabras, de más democracia.

Abraham Santibáñez