Ese mal periodismo chileno. Expone: Juan Gargurevich El periodista hispano-chileno Amaro Gómez Pablos parecía un exaltado Clark Kent a punto de defender los supermercados privados. Micrófono en mano, llevaba las cámaras a los lugares de saqueo y desorden, imponiendo con su casi histeria reporteril un tono y elección de cobertura del terremoto que los demás medios no tardaron en seguir. Así y durante horas, los medios masivos chilenos se
apropiaron del relato de la catástrofe convirtiéndolo en
noticias de Interés Humano combinadas con violencia de
pillaje. Pero eso no era la única manera de apreciar lo que
pasaba en Chile, como lo demostraban en paralelo, y sin el
escándalo mediático masivo, las emisoras de radio y en
especial las famosas Comunitarias. Una vez más quedó
demostrado que la radio es imbatible como medio de información y
cohesión en una emergencia que implique a muchas personas, como
fue el caso chileno. En Concepción la Radio Bio Bio salió al aire
apenas pudo para lanzar pedidos de auxilio y de búsqueda de
desaparecidos, en reacción largamente más rápida y
eficaz que los medios estatales. Y en Santiago la primera
estación que escuchamos por Internet fue Radio Tierra que
entró en cadena para su "Noticiero Ciudadano"
enlazado con Radiolaneta de Valparaíso y otras. Todos esperaban que llegara la señal de "Picaflor
Rojo", la radio comunitaria de la isla Robinson Crusoe pero
parece que los daños fueron tantos que no ha podido transmitir
hasta ahora. Las diferencias de puntos de vista fueron notables. Mientras
los "masivos" cubrían el pillaje con lugares
comunes trabajados por un periodismo que cada día apuesta
más por la violencia, las Comunitarias también informaron
pero adelantaron interrogantes sobre el fracaso de los planes de
emergencia del Y se preguntaron también sobre la quiebra del control social, resaltando que muchos de los saqueadores eran gente "de cuello y corbata". La radio Comunitaria sigue entonces siendo un medio
privilegiado para saber lo que realmente está pasando en Chile
porque los medios privados, luego de la escandalosa andanada de
imágenes de violencia de los primeros días han aceptado
el llamado oficial al sosiego noticioso, pasando a contemplar lo que
debieron hacer desde el primer momento, esto es, a los damnificados
pero desde la entrega de ayuda y las historias dramáticas. Los
temas de fondo, como las graves responsabilidades que han quedado
expuestas, serán para después.
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