Exportación peligrosa

 

Los chilenos no podemos estar orgullosos del comportamiento de nuestros compatriotas en el exterior, menos al norte de la línea de la Concordia. En Perú, una serie de desmanes, algunos pequeños y otros no tanto, nos revelan permanentemente como maleducados, prepotentes y patrioteros. ¿De qué otra forma de puede calificar incidentes como el rayado de muros históricos en Cusco, el niño que rompió una fuente en Tacna o el acto de orinar en algunos monumentos históricos?

A estas torpezas hay que agregar, ciertamente, la exacerbada sensibilidad de ciertos sectores peruanos frente a Chile.

Con esos antecedentes, de partida parece poco prudente que Chilevisión iniciara sus realities con una incursión en la Amazonía peruana. Sin salir de Chile, esos programas –como un espejo implacable- nos devuelven una imagen de mal hablados, incultos, competitivos en el peor sentido y groseros. Aparentemente por agotamiento del público chileno y con ganas de abrirse a nuevos mercados, Chilevisión inventó esta expedición a un rincón descrito como salvaje y peligroso, poblado de seres primitivos. Eso, por lo menos, fue lo que se nos dijo.

En realidad, ni tanto peligro ni tanto primitivismo. Los supuestos salvajes resultaron ser más espontáneos, más amables y más civilizados que los protagonistas del reality. Había menos peligro allá que en Pirque u otros escenarios locales. Pero la exageración en cuanto al ambiente, sumada a esa mirada despectiva de muchos compatriotas frente a los peruanos, estuvo a punto de provocar un desastre diplomático.

En momentos en que en La Haya se discute –por una presentación peruana- el tema del límite marítimo, un reality que podría haber pasado sin pena ni gloria, se convirtió en un inesperado obstáculo en nuestras relaciones.

La mala decisión de Chilevisión, agravada por los comentarios sin fundamento de algunos opinólogos, encendió la hoguera. Se han dicho cosas que a ningún chileno le gustaría oír acerca de nosotros mismos. Con la misma impudicia con que permanentemente se descueran entre sí los personajes de la farándula, se dijo de todo, pasando a llevar, entre medio, a los bora, los dueños de casa,

En rigor, no debería extrañarnos. Lo mismo ocurre todos los días en los matinales y otros espacios: comentaristas que literalmente de agarran del moño, afirmaciones sin fundamento y agresiones contra periodistas ingenuos que se atreven a preguntar acerca de temas puestos en el tapete por los mismos que luego se indignan. ¿Será necesario mencionar a la irreductible Raquel Argandoña, abanderada de la selección nacional de la intolerancia?

Lo de Amazonas no debería ir más lejos. Se movió oportunamente nuestro embajador en Lima y Chilevisión ofreció disculpas. También, en un gesto que no es novedoso, dio por concluido el ciclo y explicó que por ello había ordenado a su equipo que hiciera las maletas.

Solo una última reflexión: ojalá tuviéramos un embajador chileno en Santiago, alguien que protestara cuando se denigra o maltrata a nuestros propios compatriotas a través de los medios chilenos.

 

A. S.
10 de agosto de 2012
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas