Caída de un héroe

El reconocimiento del diputado Iván Fuentes de haber recibido ayuda económica de las grandes pesqueras de Aysén, pone de relieve dos situaciones: 1) la precariedad económica y conceptual de muchos eventuales candidatos a cargos de elección popular, 2) el convencimiento, cada vez más frecuente, expresado en diferentes niveles, de que el fin justifica cualquier medio. Es el argumento simplista de los pasajeros de la locomoción colectiva que no pagan su pasaje: “el servicio es muy caro… Es malo… Todos lo hacen”.

Con patética honestidad el diputado Fuentes dijo lo mismo, al explicar por qué aceptó aportes de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur Austral (Fipes), cuando era dirigente de los pescadores artesanales: “Nosotros necesitamos viajar a distintos puntos, no solo a Santiago, Puerto Montt, en la pesca de suelo necesitamos financiarnos de alguna manera”. Respecto de los fondos para su campaña, su explicación fue parecida: “Yo pregunté la forma legal y formal para financiar la campaña. Me respondieron que eran los fondos reservados, la otra forma es recibir por mano, pero tiene varios frenos”.

La premiada periodista Beatriz Sánchez, de Radio La Clave, resumió un sentimiento generalizado: “uno lo espera de otros parlamentarios, no de personas como Iván Fuentes que ha luchado toda su vida por la gente de Aysén”. La profesional se mostró sumamente apenada: “A una como que le rompe el corazón, como que le remece el espíritu y eso es lo peor del caso”. Es que Fuentes se había convertido en símbolo: una persona de origen humilde dedicada al servicio de los necesitados, una confirmación de su vocación de servicio que se inició en el movimiento scout.

Este nuevo escándalo político estalló en el programa Informe Especial de TVN. No fue el resultado de una investigación propia, sino de un insólito regalo: un pendrive sin remitente dejado en portería del canal. Su contenido entregaba detalles del financiamiento otorgado a través de pasajes y estadías para acudir a las discusiones de la materia en el Congreso, y también el aporte de un millón y medio de pesos mensuales entregados entre el 2012 y parte del 2013 al propio Fuentes y al dirigente Misael Ruiz Álvarez. No está claro todavía si este financiamiento viola la ley o no. Pero, ciertamente, rompe una norma ética básica, en la cual se basa la confianza del electorado en sus representantes.

Lo resumió crudamente el alcalde de Chile Chico, Luperciano Muñoz, apuntando sus dardos al senador Patricio Walker, padrino político de Fuentes:

Todo lo que lleve a un parlamentario a gestionar dineros a través de estas empresas, más aún cuando tiene que votar leyes que involucran a estas grandes compañías, representa una situación vergonzosa para la política, poco ética y ausente de toda moralidad”.

Dura lección para un hombre bueno, pero excesivamente ingenuo.

A. S.
Julio de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas