Auge de la desinformación

Una vez más, una gran tragedia ha puesto en evidencia lo mejor y lo peor de lo nuestro. El sacrificio de brigadistas, de bomberos y de carabineros que perecieron mientras combatían el fuego, demuestra que son muchos los chilenos dispuestos a rendir voluntariamente la vida en el cumplimiento de un compromiso solidario. Pero hay también quienes se solazan en estas desgracias, iniciando incendios y difundiendo rumores falsos.

Este es el lado más sombrío de la seguidilla de incendios forestales del último tiempo. Nuestra esperanza es que el reconocimiento a los protagonistas de tan nobles acciones no se desvanezca cuando se apaguen las brasas. Cada uno de estos héroes en tiempos de paz merece un recuerdo permanente en sus cuarteles, empresas u oficinas. También debe hacerse algo para sus familias. Sus seres queridos -esposas, hijos, padres- requieren de un apoyo efectivo que supla los recursos económicos y afectivos perdidos.

Esta es la lección hermosa y triste a la vez de la gran tragedia.

Pero -ya está dicho- hay más.

El jueves, la Presidenta Michelle Bachelet envió un escueto mensaje:

Ante la emergencia, usemos responsablemente Whatsapp y redes sociales. Están circulando muchas cadenas que buscan desinformar al país”.

El motivo del llamado era que se había detectado una alarmante información que anunciaba un apagón inminente en la Región Metropolitana. La causa sería “un foco de incendio en las torres de alta tensión que comprende desde la comuna de Parral hacia el norte”. Como consecuencia, se agregaba, “en cualquier momento quedaría sin luz toda el área metropolitana”.

Toda gran conmoción abre inevitablemente las puertas al rumor. Ha sido estudiado sistemáticamente desde la segunda guerra mundial, pero parecidas falsas informaciones han existido a lo largo de siglos. El punto, ahora, es la facilidad con que se esparcen los rumores. Como en el antiguo aviso comercial, se puede hacer “sin moverse del escritorio”. De este modo, una tecnología que ha significado un inmenso apoyo a los servicios informativos, muestra su lado oscuro: el de la desinformación condimentada con el odio.

Un ejemplo, no bien analizado todavía, es lo que ocurrió en la elección de Donald Trump en Estados Unidos. Pero, tal como lo mostró un reportaje reciente de la revista Sábado de El Mercurio, hay muchas personalidades en todo el mundo que se ven afectadas por la siembra de falsedades y el lenguaje procaz de las redes sociales. En nuestro país, la propia Presidenta Bachelet se considera una víctima. Según ella, “el anonimato ha ayudado mucho a que se haya incrementado la aparición de este tipo de comentarios o trolleos que buscan… desinformar, desacreditar, desprestigiar o hasta destruir emocionalmente a algunas personas”.

El ejemplo del falso apagón en Santiago es parte, sin duda, de este destructivo escenario.


Captura de mensaje falso en WhatsApp

A. S.
Enero de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas