La última amenaza de Trump

En Estados Unidos hay millones de cargos que se eligen directamente: un votante, un voto. Pero hay dos excepciones y no son cargos menores: el Presidente y el Vicepresidente de la Nación.

Conforme al complicado sistema establecido por los llamados “padres fundadores”, los triunfadores los decide un colegio electoral cuyos integrantes son determinados en cada estado. En 48 de ellos quien tiene la mayoría popular se queda con todos los votos electorales. La excepción son Maine y Nebraska donde el reparto de preferencias es proporcional a los votos populares.

Los estados no tienen el mismo número de voto electorales: hay estados como California (55 votos electorales) que pueden ser decisivos, mientras otros, como Wyoming (tres votos) casi no cuentan. En 2012, Barack Obama obtuvo el 51 por ciento de los votos a nivel nacional, pero en el Colegio Electoral su ventaja fue mayor, con el 61 por ciento de los votos.

También puede ocurrir al revés, que la elección en el Colegio Electoral sea muy estrecha o, peor aún, que algún candidato tenga más apoyo en esa instancia que en las urnas. La primera vez que esto ocurrió fue en 1888. El republicano, Benjamin Harrison, consiguió 5.439.853 votos populares y 233 votos electorales, ganando la presidencia. Su rival, el demócrata Grover Cleveland, ganó en las urnas con 5.540.309 sufragios, pero solo recibió 168 votos electorales.

Ciento doce años después, en 2000, cuando el total de votos electorales era de 538, igual que ahora y se requerían 270 votos para ganar, el republicano, George W. Bush, tuvo 50.456.002 votos populares. Al Gore, el vicepresidente de Bill Clinton y candidato demócrata lo superó por casi medio millón de votos con 50.999.897. Pero, luego de una batalla por los votos de Florida, Bush quien finalmente obtuvo 271 votos electorales se impuso sobre los 266 de Gore.

La elección debería decidirse en la noche del 8 de noviembre, cuando concluya el recuento. Pero, como los integrantes del Colegio Electoral se reúnen por separado “el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre”, solo el 19 de ese m es, uno de los contendores podrá cantar victoria. Antes, por lo que se vio el miércoles pasado en el tercer y último debate entre Hillary Clinton y Donald Trump, hay que contar los votos populares, ver cuánto pesan en términos de votos electorales y, si Trump acepta o no el veredicto de las urnas.

Lo dijo en el debate en Las Vegas y lo reiteró después: “Quiero prometer a todos mis electores que aceptaré totalmente los resultados de esta grandiosa e histórica elección presidencial… si soy el ganador".

A. S.
20 de Octubre de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas