Muerte de un pionero.

 

Con razón se ha recordado a Raúl Aicardi como uno de los fundadores de la televisión chilena. Cuando, en 1960, se incorporó al grupo que le daba forma al canal de la Universidad de Chile en la Escuela de Ingeniería, hizo un valioso aporte al trabajo de los ingenieros: convirtió esa novedosa herramienta tecnológica en un medio de comunicación con contenido.

El canal de la U. de Chile fue el primero en sacar sus cámaras a la calle, desde acontecimientos de valor periodístico a las transmisiones del fútbol.

Era la aplicación de la experiencia de Aicardi en radio, especialmente en radio Chilena, la primera emisora nacional y que funcionó en Santiago por más de 80 años (1922-2005). Allí le correspondió contratar a la desconocida Violeta Parra en 1953. Ello ocurrió, según el Archivo de Chile “después de un recital en casa de Pablo Neruda, radio Chilena le encarga una serie de programas que la lanzan a la primera línea del arte folklórico del país”. Poco después, en una entrevista de la revista Ecran, la cantautora definió a Aicardi como "el mejor director de radio, sin discusión alguna".

También fue jefe de programación de radio Cooperativa.

Trabajó en el Departamento de Radio de la U. de Chile cuando lo invitaron a formar parte del cuerpo de profesores de la Escuela de Periodismo, fundada por esos mismos años. Además del curso de radio, impartió el de cine.

En la televisión, se le reconoce como un auténtico pionero: hizo las primeras transmisiones fuera del estudio, como la llegada a Santiago del cardenal Silva Henríquez después de su investidura en 1962, el último mensaje presidencial de Jorge Alessandri y el Campeonato Mundial de Fútbol.

Entre 1957 y 1963, Aicardi fue guionista de siete documentales, algunos de carácter comercial y otros de tipo social como “Las Callampas”, con el Instituto Fílmico de la U. Católica que dirigía el sacerdote Rafael Sánchez

El destacado profesional, falleció en Estados Unidos a comienzos de septiembre. Había jubilado en Naciones Unidas donde trabajó en Nueva York. Sin embargo, "jamás ha recibido el reconocimiento que merece" según un emotivo recuerdo de Patricio Bañados, otro pionero de la TV.

 

A. S.