Agonía en el poder.

 

La salud de cualquier jefe de Estado es siempre un tema que, para sus cercanos, tiene que ver con la seguridad nacional. La historia está repleta de reyes y presidentes rodeados por un círculo de hierro cuando enfermaron gravemente o estaban agonizando.

Ocurrió en Estados Unidos con un presidente electo en cuatro oportunidades (Franklin D. Roosevelt), en Francia, desde De Gaulle hasta Pompidou y Mitterrand, en Argentina con Juan Domingo Perón. Salvo en este último caso, en ninguno de los anteriores estaba en peligro la estabilidad institucional del país. Y cuando murió Perón y lo reemplazó su viuda “Isabelita” (Estela Martínez en la vida civil), el orden constitucional se mantuvo hasta 1976.

En nuestro país, la situación más dramática ocurrió hace poco más de un siglo cuando los festejos del centenario se vieron empañados por las muertes sucesivas de dos Presidentes. Pedro Montt viajó a Alemania en busca de salud, pero murió a la llegada a Bremen. Elías Fernández Albano, su reemplazante, se resfrió en los funerales y murió apenas unos días antes del “18”. Puede resultar sorprendente, pero los festejos se llevaron adelante de todos modos. No faltaron las críticas. Se lamentó que las celebraciones estuvieron dirigidas a la clase acomodada.

Los últimos presidentes fallecidos en el poder fueron radicales: Pedro Aguirre Cerda y su sucesor Juan Antonio Ríos.

Don Tinto”, Aguirre Cerda, muy enfermo traspasó el mando en noviembre de 1941 al ministro del Interior. Murió quince días después. Sus funerales fueron multitudinarios. Testigo de ellos, el español Leopoldo Castedo contaba a sus alumnos de Periodismo en la U. de Chile que le impresionó la cantidad de personas con ojotas o a pie pelado que vio en la calle. Con ello nos explicaba un cuarto de siglo más tarde, cómo había cambiado, positivamente, el panorama social de Chile.

Juan Antonio Ríos también fue llorado, pero Chile estaba “en otra”. En 1941 se le detectó un cáncer “del cual, comentó un biógrafo, nunca se le informó a él ni al país”. Falleció en su Villa Paidahue, en La Reina, el 27 de junio de 1946. A partir de entonces, y hasta 1970, los comicios presidenciales se celebraron cada seis años el 4 de septiembre.

Ninguno de estos casos se compara con las tensiones que ha vivido Venezuela en torno al cáncer no especificado del Presidente Hugo Chávez. Nunca ha habido información clara. Por ello, la continuidad democrática podría estar en riesgo. ¿La razón? El estilo de gobierno del chavismo: democrático en su origen, pero excesivamente personalista.

Las dudas se han acrecentado al acercarse la fecha de la transmisión del mando. En el diario El Universal, el doctor en Derecho Asdrúbal Aguiar no dejó espacio para resquicios: "Para Venezuela hay una realidad inevitable, el Presidente actualmente titular, el vicepresidente en ejercicio de la Presidencia junto con los ministros cesan en sus funciones porque el mandato constitucional concluye, se extingue el día 10 de enero de 2013".

Después, nadie asegura lo que puede pasar.

 

A. S.
4 de enero de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas