Dos logros internacionales

Ya sabemos que en política nadie puede cantar victoria hasta que no se cuente el último voto. Esta prudente norma es asimilable al juicio de la historia: no se puede hacer el balance de un gobierno antes que termine su período.

En 2013, al concluir el primer período de Barack Obama en la Casa Blanca, Egidio Damas, comentarista venezolano, no tuvo contemplaciones: “Al hacer un balance de la gestión de Obama, quien esto escribe, se atreve a afirmar que es demasiado difícil encontrar diferencias entre lo actuado por Obama y su antecesor George Bush”.

La lapidaria sentencia ponía el énfasis en el incumplimiento de algunas promesas fundamentales del primer afro-americano que llega al poder en Estados Unidos. Ahora, cuando todavía falta para el cierre del segundo período, hay señales muy positivas.

En materia internacional Obama ha tenido dos logros históricos.

El primero es la regularización de las relaciones diplomáticas con Cuba.

El 1 de julio representantes de ambos gobiernos intercambiaron cartas de sus presidentes en las que afirman que han decidido restablecer relaciones diplomáticas y abrir sus embajadas este lunes 20. Ambos jefes de Estado expresaron su apego a los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Más de medio siglo de tensiones, incluyendo un momento en 1962 en que los cohetes soviéticos instalados en Cuba pudieron ser la chispa para un conflicto planetario, están quedando atrás.

Y entonces, junto con ese anuncio, se produjo el acuerdo con Irán.

En Viena, la semana que recién termina, con el respaldo de otras cinco potencias, el gobierno de Washington cerró lo que consideraba una peligrosa amenaza nuclear.

El acuerdo restringe la capacidad de Irán de fabricar bombas nucleares a cambio del levantamiento de una serie de sanciones económicas y de comercialización del petróleo. No se trata de un acuerdo basado simplemente en la confianza, sino en “la verificación de su cumplimiento”, aseguró Obama.

Todavía queda camino por recorrer. La oposición republicana tiene serias dudas acerca de la actitud futura de Irak. Y, en Medio Oriente, Israel simplemente no quiere creer que Irán haya abandonado su tradicional política en su contra.

Obama no piensa lo mismo.

En un mensaje radial transmitido “en vivo y en directo” en Irán, calificó el acuerdo como “un nuevo capítulo en nuestra búsqueda de un mundo más seguro y más esperanzador”.

Debería ser parte importante del balance final de su gobierno.

A. S.
Julio de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas