Candidato desbocado.

En 2008 votaron 131 millones de personas en Estados Unidos. No es la mayor democracia del mundo: en India, en 2009, votaron 714 millones de personas. Tampoco Estados Unidos es una democracia perfecta: en 2000 una falla en las perforaciones de las cedulas dejó en suspenso por semanas los resultados en Florida; además, su particular mecanismo electoral puede significar la derrota de un candidato aunque tenga la mayoría en votos populares. Pero, a pesar de todas las críticas, el sistema ha funcionado ininterrumpidamente desde 1789, cuando se realizaron las primeras elecciones. Nunca ha habido un golpe de estado. Tampoco otras alteraciones de la voluntad popular pese a que hubo comicios que se efectuaron en medio de guerras mundiales.

El modelo norteamericano sigue siendo un ejemplo: calza con la definición de Winston Churchill de que "la democracia es el menos malo de los sistemas políticos”.

Cuando falta un mes para la elección, hay consenso en Estados Unidos y en el mundo en que el más probable triunfador será Barack Obama. Pero, como me comentó un veterano periodista de Texas dedicado ahora a la enseñanza universitaria, eso ocurrirá solo “por defecto”, debido a la debilidad personal y política de su contrincante. Hablamos a comienzos de septiembre. Desde entonces, el panorama ha cambiado significativamente: es mejor para el actual Presidente y brutalmente peor para su contendor. Razón: las reiteradas metidas de pata de su contendor, el millonario republicano Mitt Romney.

El ciclo fatal empezó con una grabación clandestina hecha en mayo. Sin ningún respeto por los partidarios de Obama, dijo que “hay un 47 por ciento de votantes que respaldarán al presidente pase lo que pase” porque “piensan que son víctimas y creen que el gobierno tiene la responsabilidad de cuidar de ellos". Obama replicó de inmediato: “Mis políticas no van destinadas a crear empleo para demócratas o para republicanos. Son para crear empleo para toda la nación”.

Más patética fue la observación de Romney en una cena de recaudación de fondos en Los Ángeles. Contó que el avión en que viajaba su esposa había sufrido un pequeño incendio que obligó al piloto a aterrizar de emergencia. Comentó: "Cuando hay fuego en un avión no hay adónde ir... no se puede meter dentro oxígeno porque las ventanillas no se abren. No sé por qué no se puede. Realmente es un problema, un peligro (...) mi esposa se estaba ahogando, frotándose los ojos. Afortunadamente (...) el piloto y el copiloto pudieran hacer un aterrizaje seguro en Denver, y ella está sana y salva".

Cuando empezó la campaña, las posibilidades de reelección de Obama no eran muchas. Su gobierno ha sufrido una crítica implacable por los problemas económicos que todavía no amainan y su programa de salud, considerado demasiado liberal. Pero es claro que la desastrosa actuación de su rival lo ha beneficiado.

Luego de los tres debates presidenciales que empiezan esta misma semana, lo más probable es que se asegure el triunfo. Sobre todo si Romney no controla su lengua.

A. S.
28 de septiembre de 2012
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas