El reporteo de la mariposa

Convengamos que se trata de un “error comunicacional”. Decir que la Torre inclinada de Pisa lleva siglos así no es ningún consuelo para quienes han sido desalojados de altos y todavía flamantes edificios en Concepción, Viña del Mar y Santiago. Más bien suena a sarcasmo, especialmente por venir de quien vino: el presidente de la Cámara de la Construcción, Lorenzo Constans.

Como todo gran acontecimiento, el terremoto del sábado 27 de febrero dejó en evidencia, como se ha dicho hasta el cansancio, lo mejor y lo peor del carácter nacional. Hay tema para rato: ¿Qué es peor, anunciar un tsunami que no llega o no anunciar uno que viene? ¿Por qué no se aprovecharon las lecciones de la historia, en las que coinciden historiadores de izquierda y de derecha, de que en estos casos los saqueos son inevitables?

Es probable, como ya ocurrió después de 1939, de 1960 y de 1985, que se modifiquen las disposiciones legales en materia de construcción, que se refuercen los sistemas de comunicación… y que con el tiempo se olvide o, por lo menos, se relaje la vigilancia. Después de todo, pueden pasar décadas antes que vivamos una experiencia parecida. O puede pasar apenas un lapso breve: es poco lo que sabemos en materia de sismicidad, aparte del record indisputado de que somos el país con el suelo más movedizo del mundo.

Otro hecho que debe ser analizado es por qué, si la Presidenta tuvo una reacción inmediata y estuvo en la ONEMI a primera hora, algunas reacciones posteriores fueron tímidas y, peor aún, lentas y contradictorias.

Los periodistas tenemos un gran debate pendiente. Nadie desconoce que la mayoría de los profesionales salió a reportear sin hacer preguntas ni objeciones y casi sin recursos. Y lo hicieron bien, de manera exhaustiva y sin medir riesgos. Le ganaron la batalla a twitteros y “reporteros ciudadanos”. Pero a veces faltó prolijidad, especialmente en los medios audiovisuales, por la repetición de entrevistas, descripciones o videos sin advertir si eran o no de archivo. A muchos nos sigue resultando incómoda la mezcla de opinión e información, más propia de opinólogos que de reporteros profesionales.

Todo esto contribuyó perceptiblemente a alimentar la psicosis colectiva. Si una mariposa en el Amazonas puede producir una mega-tormenta en Japón, es fácil imaginar el efecto en el resto de Chile de las escenas de saqueos en los supermercados de Concepción por mencionar apenas un caso.

Sigo convencido de que en estos días hemos visto lo mejor del periodismo, sobre todo en la “infantería” de todo medio de comunicación: los reporteros en terreno. Pero también se han generado críticas por la falta de cuidado en el conjunto de la información que se entrega. Criticamos a los usuarios de Internet por no medir lo que dicen o muestran, pero a veces nos olvidamos de nuestras propias responsabilidades.

Y, volviendo al señor Constans, ¿por qué me recuerda a Silvio Berlusconi que le dijo a los damnificados de L’Aquila que tomaran como un camping su estada en tiendas de campaña?

A. S.
5 de marzo de 2010
Publicado en los diarios La Prensa de Curicó, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas