Premios en la Academia

Como suele ocurrir, la más sorprendida fue ella misma. María José Ferrada no pensaba en ganar un premio con su libro “Niños”, pero sí –se puede suponer- aspiraba a la tranquilidad espiritual. Su obra, premiada hace unos días por la Academia Chilena de la Lengua, consiste en una serie de poemas breves, como los hai ku japoneses, relatos tiernos, que pueden leer los niños, pero que retratan un escenario trágico y por largo tiempo escondido.

Según las investigaciones de María José Ferrada, 32 niños fueron ejecutados durante la dictadura; uno figura entre los desaparecidos, y otro, Pablo Athanasiu, finalmente fue recobrado en 2013. En total son 34 relatos imaginarios dedicado a cada uno de estos menores, cuya existencia se registró en los Informes Rettig y de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.

Las de María José Ferrada no son historias amargas. La preocupación de la autora es rendirles un homenaje que puedan leer otros niños y también los chilenos que hemos ignorado esta realidad.

Una muestra: el poema dedicado a Pablo Athanasiu dice así:

Cuando crezca será un árbol, / una nube, / una ola, ocasión se entregaron / un caracol. // Y todas esas formas / que se distinguen en las nubes que ha aprendido a mirar fijo. // Un árbol, una nube, una ola, un caracol. Cuando aprenda a hablar, será lo primero que dirá”.

La semana pasada la Academia Chilena de la Lengua le entregó a María José Ferrada el premio anual “Academia

En la ocasión se entregaron otros galardones.

El periodista Ricardo Hepp, ex director del diario El Sur y actual presidente de la Asociación Nacional de la Prensa, recibió el Premio Alejandro Silva de la Fuente. Este galardón, que se entrega por el buen uso del idioma en los medios, lo ganó por sus muchos años de escribir noticias, reportajes y editoriales. Su aporte más reciente proviene de su ejercicio como Representante del Lector en el diario La Tercera.

Su tarea consiste en recibir las quejas de los lectores e investigarlas para entregar una respuesta ante eventuales insuficiencias o errores periodísticos. En su labor, Hepp ha recogido frecuentemente reclamos del público referidos a la corrección idiomática. Coincide con un tema que se ha planteado reiteradamente en la Academia: el cuidado del idioma, la precisión en el lenguaje es ciertamente un tema ético porque puede afectar los contenidos, aunque aparentemente se trate de algo puramente formal.

La Fundación La Fuente recibió el premio Alonso de Ercilla. Es un organismo privado que ha logrado grandes avances en el fomento de la lectura.

Este organismo desarrolla proyectos de bibliotecas escolares abiertas a la comunidad, de mejoras a las bibliotecas públicas municipales, diseña y administra bibliotecas en centros comerciales (Biblioteca Viva) y, equipa bibliomóviles y bibliotecas comunitarias, todo bajo el sello de su programa Creando los Lectores del Mañana.

El académico D. Felipe Alliende hizo el ofrecimiento del Premio “Doctor Rodolfo Oroz” a D.ª Tania Avilés Vergara por su tesis de magíster El español de Chile en el ciclo de expansión del salitre (1880-1930). Se refirió al triple legado de Tania Avilés en su tesis: su primer legado es la edición lingüística de un conjunto de cuarenta cartas de mineros del salitre y su familia. Su segundo legado ha sido hacer una rigurosa aplicación del método de análisis textual a un tipo de corpus estudiado en forma muy defectuosa por la mayoría de los filólogos. Su tercer legado, el temático, se trata del rescate de estas cartas, que constituyen un testimonio humano del más alto valor.

La premiada Tania Avilés Vergara, junto con agradecer esta distinción, quiso destacar un aspecto que consideró fundamental de su investigación, el hecho de que estas cartas corresponden a un conjunto de manuscritos redactados por mujeres y obreros que emigraron al Norte Grande de nuestro país, a fines del siglo XIX y principios del XX, durante el ciclo de expansión del salitre, materiales que destacan no solo como expresión testimonial de la vida de la clase obrera de ese entonces, sino también por su valor como testimonio del español chileno vernáculo de la época. Se trata de cartas escritas por sujetos con niveles de alfabetización lo suficientemente bajos como para dejar ver en su escritura rasgos propios de la oralidad popular de la época

Ninguno de estos merecidos galardones se puede comparar, sin embargo, con el doloroso impacto del recuento de pequeñas víctimas inocentes de la autora Ferrada.

A. S.
Octubre de 2014
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas