Tropiezos en la planificación

El martes pasado, en una ceremonia cuidadosamente preparada a nivel profesional por el director de TV Reinaldo Sepúlveda, el ex presidente Sebastián Piñera dio a conocer oficialmente su determinación de postular nuevamente a La Moneda. Fue el cierre de una bien planificada estrategia: durante meses mantuvo un largo suspenso que exasperó a algunos de sus partidarios pero permitió que el panorama electoral se clarificara al máximo… o casi. El martes, en la mañana, había catorce nombres en el tablero, incluyendo el suyo. Sin embargo, a la hora del anuncio oficial de su candidatura, eran quince.

La irrupción de la periodista Beatriz Sánchez obviamente significó un vuelco inesperado. Sin querer queriendo, de manera inevitable le restó protagonismo. Aunque las redes sociales desbordaron de mensajes sobre la proclamación,según informó el diario La Segunda, el hashtag #PiñeraPresidente, sólo logró seis mil menciones, menos que las once mil de la competencia (#PiñeraDelincuente) y -¡sorpresa!- mucho menos de los 68.423 tuits de #BeatrizSanchezPresidenta.

Nada de ello permite anticipar el resultado final de esta carrera. Pero ilustra claramente las dificultades para elaborar estrategias ganadoras en tiempos de Internet y redes sociales (o partidos de fútbol, como le pasó el jueves a Ricardo Lagos). Respecto de Piñera, el académico universitario Fernando García Naddaf sostiene que “(ni) la cantidad de seguidores, ni siquiera un Trending Topic, se transforma en votos, (ello) es algo totalmente incierto”. No es, claro, lo que piensa el mayor tuitero del momento: Donald Trump.

Los problemas de Piñera van más allá del simple manejo de Internet.

La mayor deuda que dejó su proclamación es su compromiso, insistentemente planteado y que, según él, irá más allá de la ley, de establecer un fideicomiso ciego. Insistió el candidato que lo hará en razón de su vocación de servicio público de toda la vida, pero incluso quienes pertenecen a su sector le piden más claridad y mayor claridad.

Joaquín Fermandois, columnista de El Mercurio, fue categórico: “Esta vez, aquí y ahora, debe someter todos sus intereses, tanto nacionales como internacionales -la distinción es hoy por hoy poco relevante- a una figura como esa (el fideicomiso)”. El comentarista cree que, más allá de cualquier intención que se le pueda atribuir a Sebastián Piñera, lo importante es el fondo. Recuerda, una vez más, las palabras de Julio César: “La mujer del César no solo debe ser honesta, sino también debe parecerlo”.

Igualmente este comentarista hizo presente la necesidad de que, si llega a La Moneda, Piñera debe rodearse de un equipo que le permita superar lo que considera su mayor “debilidad… en el lado político”: la necesidad de “fortalecer nuevas generaciones”. Cree que la incorporación de rostros nuevos, le permitiría evitar errores como el de la empresa peruana Exalmar.

Un tercer conflicto eventual que se ha señalado a partir del acto del martes pasado es la contradicción entre el eslogan de “la buena onda” y las duras expresiones de su crítica al gobierno de Michelle Bachelet y a sus eventuales competidores en la carrera presidencial. Piñera se ha quejado de ser blanco de una campaña “canallesca”, pero está más claro que nunca que debe cuidar más su lenguaje y el de sus voceros.

Sería un paso positivo para lograr que “esta campaña salga del pantano en el que ha estado en las últimas semanas”.

A. S.
Marzo de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas