El peso de la historia

Soldados. Desde lo alto de estas pirámides, 40 siglos nos contemplan”.

El 21 de julio de 1798, cerca de la Gran Pirámide de Gizeh, el joven general Napoleón arengó a sus tropas con lo que se convirtió en una de sus frases más famosas. Sin embargo, como suele ocurrir, la cuenta no resultó muy exacta. Los egiptólogos calculan que en realidad eran más bien 43 o 44 siglos desde el término de la construcción del gran monumento funerario. Ahora habría que agregar otras dos centurias a la suma. Lo importante, sin embargo, es que la frase demuestra que en Egipto los procesos toman su tiempo antes de consolidarse.

Un año, en esta perspectiva, es una minucia. Fue lo que duró –por ahora porque todo está en suspenso en Egipto- el gobierno de los Hermanos Musulmanes, presidido por Mohamed Mursi. El final de los 30 años de dictadura de Hosni Mubarak, al calor de la Primavera Árabe, parecía canalizarse hacia un régimen democrático, Mursi ganó la elección el año pasado con una sólida mayoría. Pero el entusiasmo se disolvió con rapidez. Al cumplirse el primer aniversario de su elección, un grupo opositor juntó más 20 millones de firmas, dos tercio del electorado, para pedir su renuncia. Un par de días después, el sillón presidencial quedó vacante,

Parece sencillo. Pero en democracia, los procesos no tienen resultados instantáneos, especialmente en un país de tradición milenaria. Este fin de semana, la situación en Egipto presentaba más dudas que certezas.

Como escribió el comentarista Chrstopher Dickey en Newsweek: “Este nuevo proyecto puede tener éxito o no tenerlo. Los militares (que depusieron a Mursi en nombre de la democracia) pueden retrotraer la situación a una tiranía arbitraria, Las multitudes desbocadas pueden reducir al país al caos, Los islamistas de la Hermandad Musulmana pueden decidirse a librar una guerra de confrontación y terror”.

Hay más dudas todavía, empezando por algo que parece fácil de resolver: ¿Lo ocurrido es o no de un golpe de estado?

Conforme nuestra experiencia, cuando los militares deponen por las armas a un presidente elegido democráticamente, se trata de un golpe de estado. Pero buena parte de los propios egipcios prefiere el equivalente a nuestro criollo “pronunciamiento”. Aparte de cualquier sutileza semántica, están en juego los mil 300 millones de dólares de ayuda norteamericana condicionados a la no interrupción del proceso democrático.

El eje del conflicto pasa por la Hermandad Musulmana. Fue fundada en 1928 por Hassan al-Banna en Egipto después del derrumbe del Imperio otomano. Su objetivo es establecer el Corán como el "único punto de referencia para ... ordenar la vida de la familia musulmana, el individuo, la comunidad y el Estado". Una visión fundamentalista que tiene fuerza creciente en el mundo árabe.

El Egipto moderno apuntaba en otra dirección cuando Mubarak fue sacado del poder. Mursi, con el apoyo de los Hermanos Musulmanes, desató un nuevo conflicto.

Más fácil la tuvo Napoleón en el momento de su arenga. Pero, claro, el dominio de los franceses fue apenas un suspiro en Egipto.

A. S.
6 de julio de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas