Periodistas con historia

La Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile es una de las dos más antiguas de nuestro país (la otra es la de la Universidad de Concepción). Partieron a comienzos de 1953, satisfaciendo una larga inquietud de los profesionales de la Comunicación. Las Escuelas universitarias de Periodismo debían ser -como lo fueron- la antesala del Colegio de Periodistas, la esperanza de los viejos profesionales que luchaban por su “dignificación”.

En estos 62 años las escuelas se han multiplicado en Chile. Pero sin duda los egresados de “la Chile” han dejado una huella profunda en la profesión. Ellos han vivido las mismas alegrías y sufrimientos de todos los chilenos con la diferencia de que el Periodismo, como un espejo de la sociedad, ha debido pagar un precio más alto al estar más expuesto ante la opinión pública.

Una síntesis de esta historia se acaba de presentar en el libro –por ahora solo en versión electrónica- titulado “Para que nadie quede atrás”. En sus 184 páginas, se da cuenta de las historias de 40 periodistas ya fallecidos, incluyendo profesores (Raúl Aicardi), Premios Nacionales (Raquel Correa) y famosos de la TV como Gonzalo Bertrán, Erica Vexler y “el Tata” Juan Carlos Díaz. Entre otros personajes que pasaron por las aulas de la Escuela figuran un capitán de Carabineros, Agustín Oyarzún; Elmo Catalán, quien murió en la guerrilla en Bolivia, y el periodista Ted Córdova, que salvó por milagro de un ataque militar en La Paz durante el golpe que derribó al Presidente Juan José Torres.

Esta obra, señala su editor, Gustavo González, ex director de la Escuela, es la tercera que intenta hacer un retrato de quienes han pasado por los distintos locales del plantel, desde el centro de Santiago a un hermoso edificio (“la guagua de fierro, cemento y cristal” la llamó Santiago del Campo) al lado del antiguo Pedagógico en Macul y de nuevo al centro hasta anclarse ¿definitivamente? en el campus Gómez Millas. Las publicaciones anteriores son muy diferentes entre sí: “Vendedores de sol”, a cargo del profesor ya fallecido Alejandro Cabrera, contiene los recuerdos de los primeros estudiantes, una generación marcada por el entusiasmo. La otra obra, editada por el periodista Ernesto Carmona, es “Morir es la noticia”, la historia de aquellos periodistas –no solo de la U. de Chile- que fueron víctimas de la represión durante la dictadura.

Aunque llena de nostalgia, Para que nadie quede atrás evoca a un grupo variopinto. Su aspiración es ser “una especie de memorial permanente en que podrán incluirse las semblanzas de exalumnos o maestros de la Escuela de Periodismo (ya) fallecidos”.

Se lo merecen.

A. S.
Junio de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas