Denuncia con sólido respaldo

 

El alud de malas noticias (fundamentalmente las revelaciones de corrupción en las filas policiales) ha hecho que casi se olvide el origen de la primera denuncia: el sitio electrónico de Ciper-Chile, espacio que dirige la periodista Mónica González.

También quedó en segundo plano el hecho que la primera reacción de la autoridad fue restarle importancia y decir que no tenía fundamentos serios. Ciper-Chile amplió entonces la denuncia con una nueva nota firmada por la propia Mónica González. Allí dieron a conocer nuevos antecedentes, incluyendo correos electrónicos altamente comprometedores. En ellos Alfredo Giacoman mencionaba “amigos” vinculados a la licitación y pago de comisiones; se hablaba de acceso a información reservada, y de abultamiento del precio final de los equipos.

La reacción siguiente del oficialismo fue acusar a la Concertación de “doble estándar”. Dos diputados y el vocero de gobierno coincidieron en esta línea. Más tarde se bajó el tono. A todas luces, lo más recomendable es bajar cualquier nivel de crispación

De cualquier modo, la denuncia inicial, tan desaprensivamente desestimada, terminó por generar un remezón con caracteres de terremoto.

Sus efectos permanecerán por mucho tiempo.

Pero eso mismo hace que no se valore debidamente el detonante de toda esta historia: la investigación de Ciper-Chile.

El primer reportaje lo firmaron los periodistas Gustavo Villarrubia y Frank Belyeu. Se publicó el 2 de octubre. Al día siguiente, la Subsecretaría del Interior desmintió la denuncia, calificando el reportaje como “infundado”. Entonces fue cuando terció en forma demoledora la periodista González quien señaló al día siguiente:

“Ampliamos los antecedentes entregando a nuestros lectores correos de los proveedores beneficiados por esa licitación. En esos mensajes se ratifica que los precios finales fueron abultados por situaciones que deberían investigarse. Algunos dan cuenta de eventuales irregularidades. Además, se entregan cálculos de otros proveedores que confirman que los costos anexos no agregan un monto significativo al precio final, como argumenta esa cartera”.

A partir de ese momento se selló la suerte del caso. Se desató una serie de renuncias de funcionarios del Ministerio del Interior (cuatro hasta ahora), comenzando por el jefe de Estudios, el controvertido ex-fiscal Alejandro Peña.

El Caso Sobreprecios, dado el cierre de la campaña municipal, tuvo una baja en su ritmo noticioso. Pero es evidente que se volverá a hablar de todo esto cuando pase la euforia de los resultados electorales.

Menos destacado aún será el protagonismo de Mónica González.

Ella lo sabe.

En 2010, cuando le concedieron el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano, señaló recibirlo con “una emoción enorme y una tremenda responsabilidad de merecerlo y no defraudar a nadie. Siento que estos premios no son para que descanses, sino para que sigas trabajando”.

Es lo que está haciendo, sin pausa ni desmayo, con el apoyo de un equipo periodístico de excelencia.

A. S.
Octubre de 2012
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas