Nueva mirada al periodismo

Se multiplican, de tiempo en tiempo, las voces agoreras que anuncian el fin del periodismo, especialmente el periodismo escrito. De tiempo en tiempo, sin embargo, se conocen testimonios de que las tecnologías digitales y la parafernalia asociada a Internet, no han atacado todavía puntos vitales.

En tres oportunidades recientes, periodistas chilenos y uno español han proclamado su confianza en el “periodismo bien hecho”. En breve lapso dos de ellos fueron recibidos en la Academia Chilena de la Lengua: el 17 de abril se incorporó el periodista español Juan Luis Cebrián, como “correspondiente” en su país, y el lunes pasado, Ascanio Cavallo recibió su “venera”, la medalla que lo acredita como miembro de número aquí en Santiago.

Dos días después, en la cena anual de la Asociación Nacional de la Prensa, su nuevo presidente, Ricardo Hepp, resumió el problema: “Ya no se trata tan sólo de entregar información, sino de canalizar contenidos de calidad diversos y abiertos a las nuevas corrientes de pensamiento”.

Este es, sin duda, el actual desafío de los medios de información: mantener sus estándares tradicionales aprovechando plenamente las nuevas posibilidades tecnológicas.

No es tarea fácil y requiere de amplios espacios de libertad de expresión. Pero se puede avanzar mucho, como dan testimonio los discursos de incorporación de Cebrián y Cavallo, los de bienvenida por parte de la Academia y la intervención de Hepp en Casa Piedra. Nos dicen que el periodismo sigue siendo necesario en una sociedad democrática, que está vivo y reaccionando bien ante los desafíos. Todos añadieron, además, una palabra mágica: ética.

¿Qué tiene de extraño, entonces, que el venerable The New York Times también esté empeñado en ponerse al día.

Hace unas semanas, el matutino de Nueva York inició un profundo proceso de revisión de su manera de hacer periodismo. El catalizador fue un grupo de trabajo dirigido por Arthur Gregg Sulzberger, tataranieto de Adolph Ochs, quien hace más de un siglo potenció el diario. Ahora se trata de algo parecido en una nueva dimensión.

El planteamiento básico es que los periodistas del Times deben involucrarse más intensamente en el seguimiento de la noticia una vez publicada que lo habitual en el diario de papel. Este es tiempo de interactividad digital y hay mucho que hacer.

Es prematuro tratar de sacar conclusiones del esfuerzo, pero lo que importa es que este debate de cómo combinar nuevas tecnologías con viejos principios se ha instalado hoy en el periodismo con una dimensión planetaria. Es lo que aseguró Cebrián: “Pervivan o no los periódicos, lo harán los periodistas, se llamen como se llamen, y seguirán siendo necesarios”.

A. S.
Junio de 2014
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas