Los riesgos de Twitter

La ministra Evelyn Matthei se indignó con las redes sociales. “Lo de twitter fue una canallada”, reclamó luego que –según ella- se malinterpretaran sus palabras acerca del aborto y los niños Down. Dos futbolistas profesionales fueron denunciados por estar “curados” a la hora del desayuno en el Tavelli. Aunque no fue por twitter, sino por Facebook, una jueza de Arica quedó en evidencia como racista y prejuiciada mientras presidía una audiencia. Son casos recientes. Otro, igualmente llamativo: el del “sueldo reguleque” de Ximena Ossandon no ha sido olvidado.

No es un tema exclusivamente chileno. El fiscal general de Gran Bretaña, Dominic Grieve, advirtió hace poco que aquellas personas que utilicen la red social twitter para publicar información privada, o que haya sido prohibida por los tribunales, enfrentarán acciones judiciales. En una entrevista con la BBC sostuvo que son cada vez más las personas que usan las redes sociales o Internet para publicar información prohibida por la Justicia y que esas acciones no quedarán impunes. En suma, se asimila twitter a los medios tradicionales, algo hasta ahora inédito. Según un reportaje del periodista Mark Hachman, twitter crece como mala hierba: en dos años, entre 2007 y 2008 aumentó en un 900 por ciento y todo indica que desde entonces se ha multiplicado varias veces.

El jueves de la semana pasada, en pocas horas el quinto puesto en los “trends topics” chilenos lo tenían los posteos –a favor y en contra- del sacerdote Cristián Precht. Recién había trascendido que estaba siendo investigado por una denuncia de abusos en su contra. Unos días antes, la noticia de la muerte del ex canciller Gabriel Valdés fue comunicada también por twitter.

Twitter es, sin duda, un medio efectivo. Pero con una gran limitación: con 140 caracteres como máximo, los posteos constituyen en realidad trocitos de información. Hay quienes los consideran indispensables, ya que pueden actualizar permanentemente los titulares informativos, seguir los precios en los mercados internacionales, promocionar negocios y mantenerse en contacto con colegas y amigos. Sin embargo, presenta riesgos inesperados. El más importante, como lo saben ahora los personajes arriba mencionados, es que no debe confundirse lo que postea con un susurro al oído de un vecino de asiento en el bus. El susurro no sale de ese pequeño espacio íntimo. El “tweet” parte de inmediato a galopar por el mundo entero.

Más riesgos

Hay riesgos personales que tener en cuenta.

En agosto pasado, un juez mexicano ordenó el inicio de un proceso penal por "terrorismo equiparado" y "sabotaje" contra dos mexicanos, que presuntamente difundieron rumores falsos por twitter y Facebook sobre ataques de narcotraficantes contra escuelas públicas en Veracruz.

La jueza tercera de primera instancia, Beatriz Hernández, dictó el auto de formal prisión contra un hombre y una mujer, acusados por la fiscalía local de generar una serie de rumores que causaron pánico entre miles de habitantes de una zona turística a 300 kilómetros al este de la capital del país.

Los sospechosos son el maestro de matemáticas Gilberto Martínez Vera y la exdirectora de Actividades Artísticas y Culturales de la Secretaría de Educación de Veracruz María de Jesús Bravo Pagola. Ambos se encuentran detenidos en el penal de Pacho Viejo, en Veracruz. Según las autoridades, el 25 de agosto ambos difundieron rumores sobre presuntos ataques del crimen organizado en escuelas públicas de Veracruz y Boca del Río.

Las informaciones falsas asustaron a cientos de padres de familia, que recogieron apresurados a sus hijos en las escuelas, y llevaron a decenas de estudiantes a refugiarse en las propias escuelas para protegerse de un ataque, que nunca tuvo lugar.

En el expediente judicial, difundido por la oficina de la jueza, se establece que Gilberto Martínez, desde su cuenta de twitter @gilius, informó que el narcotráfico había secuestrado a cinco menores en la escuela Jorge Arroyo. Por su parte, María de Jesús Bravo presuntamente sostuvo en su cuenta de Facebook que soldados de la Secretaría de Marina-Armada de México estaban disparando contra una escuela y viviendas aledañas mientras los niños del plantel estaban en recreo.

En todos estos casos, diversas organizaciones ciudadanas han planteado que se trata de una censura y que la libertad de expresión está en peligro.

Parece difícil que se logre prohibirlo. No lo pudieron hacer los gobiernos ya desalojados o a punto de perder sus sitiales por la “primavera árabe”. ¿Qué le queda entonces a un futbolista, por famoso que sea, o a una ministra que se siente mal interpretada?

A. S.