Para el registro

Andrea Vial en la senda de Lenka

El jueves 10 de diciembre, en el auditorio de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, se realizó la ceremonia de premiación que anualmente entrega la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas y que este año recayó en la periodista Andrea Vial, productora ejecutiva del programa de TVN El Informante.

Siento un enorme pudor y acepto este premio, que recuerda a una de las más grandes periodistas chilenas, con humildad y gratitud”, señaló la periodista al recibir el premio. El ministro Secretario General de Gobierno, Marcelo Díaz, la describió como una periodista que “siempre ha dejado huella por su carácter, su empatía y su nivel de exigencia superior para que todo lo que se difunda sea efectivamente de calidad”.

Andrea Vial estudió periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Tras realizar su práctica en Teletrece, se quedó en el canal como reportera del noticiero hasta que integró el programa “Mundo” de Hernán Olguín, llegando a ser su editora. En periodismo escrito, estuvo en revista Caras y en el periodismo radial en radio Duna. Durante 11 años fue la directora y fundadora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.

El jurado estuvo integrado por la Presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas, Patricia Silva; la Presidenta del Colegio de Periodista, Javiera Olivares; Premio Nacional de Periodismo 2015, Abraham Santibáñez; Premio Lenka Franulic 2014, Paula Escobar; Directores de la Escuela de periodismo de la Universidad Católica (Gonzalo Saavedra); de la Universidad de Chile (Laureano Checa) y Karim Gálvez, de la UDD.

El premio Lenka Franulic se entrega desde 1963 y recuerda a la primera mujer que recibió el Premio Nacional de Periodismo (1957).


Acuerdo histórico en París

La cumbre contra el cambio climático de París (COP21) aprobó el sábado 12 de diciembre de 2015 un acuerdo histórico para frenar el cambio climático, el que será “legalmente vinculante”.

El acuerdo del clima de París es adoptado”, dijo el Presidente de la conferencia, el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, entre la celebración y los aplausos de los delegados. Con ello, casi el total de los 195 países participantes de la cumbre estuvieron de acuerdo en establecer como límite del aumento de la temperatura global causado por los gases de efecto invernadero, los dos grados centígrados. Incluso, el documento establece que las naciones tendrán como objetivo que el aumento de la temperatura a nivel mundial no supere los 1,5 grados.

Seis años después de la fallida conferencia del clima de Copenhague, la comunidad internacional aprobó el acuerdo que reemplazará a partir de 2020 al actual Protocolo de Kioto y sienta las bases para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. A través del texto de 31 páginas en inglés, se vincula la suerte de las grandes potencias emisoras de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos y China, a la de las pequeñas islas del Pacífico amenazadas por la subida del nivel de los océanos.

Fuente: Emol.com


¿Llamados sin destino?

Cuenta el evangelio de San Marcos que un día le presentaron un sordomudo a Jesús. Le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la muchedumbre y le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.

Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”.

En seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.

Como siempre ocurre al final de cada año, en los próximos días escucharemos muchos mensajes en nuestro país. También en el mundo entero. Llamados al diálogo, a la concordia, a la superación de los prejuicios, provenientes de todos los sectores. En rigor ya se han emitido algunos buenos propósitos. Pero, al mismo tiempo que se abren algunas puertas para el diálogo, se cierran otras.

Es de temer que este año, como en otros, se reiteren los llamados al entendimiento mientras surgen cuestionamientos que impiden todo avance.

Es como para creer que a muchos de nuestros compatriotas les haría falta un milagro como el que obró Jesús en las cercanías del lago Genesaret en Galilea. O, como se lee en los salmos: “Tienen boca, mas no hablan/ Tienen ojos, mas no ven/ Orejas tienen, mas no oyen/ Tienen narices, mas no huelen/ Manos tienen, mas no palpan/ Tienen pies, mas no andan/ No hablan con su garganta”.