Para el registro

Muerte de Erica Vexler

Después del triunfo de Salvador Allende en las elecciones de 1970, la periodista Erica Vexler optó por irse de Chile con sus padres e hija. No contó mucho, pero era evidente que su vida, desde su natal Rumania donde nació en vísperas de la II Guerra Mundial, no había sido fácil. Sobre todo, estaba marcada por el temor a un régimen comunista.

Estudió en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile a fines de la década de los 50. Trabajó y destacó en Ercilla. En 1968 fue galardonada con el Premio Lenka Franulic. Su investigación pionera, sin duda, fue la de Colonia Dignidad, un enclave hasta entonces intocado y cuyos misterios solo se develarían a lo largo de las cuatro décadas siguientes.

No volvió a Chile. Algunos colegas se encontraron con ella en Israel, donde vivía en Tel Aviv y era corresponsal de Tevisa. Estuvo en varias guerras en esos años, pero después de la primera guerra del golfo, en los años 90 prácticamente desapareció de las pantallas. En el periodismo mexicano se recuerda, con dura ironía, su denuncia, en vivo y en directo, de que los ataques con misiles iraquíes eran, en realidad, bombardeos nucleares.

El pasado 30 de abril, Erica Vexler falleció en Tel Aviv.


Foto falsa

Las cadenas de televisión paquistaníes que divulgaron una foto del rostro parcialmente desfigurado de un cadáver, presentado posiblemente como el de Osama bin Laden, admitieron que se trataba de una imagen falsa y la retiraron.

Varias cadenas divulgaron la foto aunque precisaron que no podían certificar que se tratara del jefe de Al Qaeda, muerto horas antes.

De hecho era una falsa foto que ya circuló por internet en 2009”, explicó a la AFP Rana Jawad, jefe de la oficina de Islamabad de Geo TV, la cadena más popular de Pakistán. “Al difundir la foto, indicamos que por el momento no podíamos autentificarla, pero luego pudimos verificar y por eso la retiramos”, añadió.

Las demás cadenas hicieron lo mismo y retiraron la foto.

La foto (si lo desea, puede ver aquí la muestra del fotomontaje) mostraba un rostro ensangrentado y parcialmente desfigurado de un hombre con una barba negra hirsuta.

Fuente diario El Mundo


Herramienta contra dictadores

¿Puede servir el periodismo como herramienta para plantar cara a dictadores, mafiosos, señores de la guerra, narcotraficantes? Sí, y hay muchos periodistas anónimos en todo el mundo que lo hacen todos los días, como describe en el reportaje Maldito oficio el programa En portada de TVE.

Maldito oficio es un reportaje-informe rodado en más de una decena de países (Colombia, Chile, Cuba, Honduras, México, Italia, Zimbabue, Sudáfrica, Irak, Pakistán, Rusia, China, Filipinas) que pretende ir más allá de una radiografía de la libertad de expresión en el mundo. Se trata de un homenaje al reportero que esquiva a diario los intentos de los poderosos de cercenar su libertad de expresión. Cuenta también con el testimonio de periodistas como Jon Lee Anderson, Ahmed Rashid, Roberto Saviano o la asesinada Anna Politkévskaya.

Maldito oficio tiene como hilo argumental la tremenda historia de Pedro Cárdenas, un periodista colombiano que ha llevado al extremo su fidelidad a los principios básicos del periodismo. Le han secuestrado en dos ocasiones; su hijo sobrevivió con cinco años al estallido de un coche bomba en la puerta de su casa y recientemente le han apaleado; a su hija la secuestraron. Y todo eso para que deje de publicar en sus revistas artesanales los vínculos entre políticos-empresarios y para militares.

Fuente: Periodistas en Español


Información “correcta y equilibrada

El papa Benedicto XVI ha señalado que el deber de la radio y la televisión es el de "proporcionar cada día una información correcta y equilibrada y un debate profundo para encontrar las mejores soluciones compartidas sobre estas cuestiones en una sociedad pluralista".

Según dijo, esa tarea "requiere gran honradez profesional, corrección y respeto, apertura a las diferentes perspectivas, claridad en el tratamiento de los problemas, liberación de las barreras ideológicas y conciencia de la complejidad de los problemas".

Así lo expresó el pasado 30 de abril en su mensaje a los participantes en la XVII Asamblea de la Unión Europea de Radiodifusión, que se han reunido estos días en Roma, invitados por Radio Vaticano, con motivo del octogésimo aniversario de su fundación.

"En la sociedad actual -continuó-, los valores básicos para el bien de la humanidad están en juego, y la opinión pública (...) se halla a menudo desorientada y dividida". En este contexto señaló que "proporcionar cada día una información correcta y equilibrada y un debate profundo para encontrar las mejores soluciones compartidas sobre estas cuestiones en una sociedad pluralista, es un deber de las radios y televisiones. Es una tarea que requiere gran honradez profesional, corrección y respeto, apertura a las diferentes perspectivas, claridad en el tratamiento de los problemas, liberación de las barreras ideológicas y conciencia de la complejidad de los problemas".


Benjamín en Nueva York

Benjamín Vidal, el hijo del gran caricaturista chileno Hervi, pasó por Nueva York con un amigo. Yo estaba recién recuperándome de una influencia que me tuvo muy mal y no me sentía de lo mejor. Pero igual fue una gran reunión y la conversación recorrió el índice de las posibilidades de arrriba abajo.

Benjamín 1991 (por Hervi)

Benjamín 2011 (por Montealegre)

Benjamín y su amigo habían estado en La Florida en un programa de intercambio de trabajos y regresaban a Chile al día siguiente. El trabajo fue brutal y el pago tan bajo como era de imaginarse pero ambos coincidieron en que la experiencia fue valiosa.

Mientras conversábamos entró otra joven pareja al café y resultaron ser chilenos también. De Osorno, nada menos, por allá abajo, de la región que yo llamo mi origen (la región de los lagos). Fue sólo una corta visita en un café del Upper West Side, pero un tremendo placer conocerlos y me dio la idea de que habíamos conectado muy bien.

Quizás el tiempo y las circunstancias se ponen de acuerdo y los volveré a ver alguna vez en alguna parte.

Fuente: Marcelo Montealegre