Para el registro

Profesor de periodismo brasileño atacado en clase

En su clase "Temas Especiales en Periodismo", el profesor Gilson Monteiro expuso esta semana sobre políticos que interfieren con la cobertura de noticias en el estado de Amazonas y puso al vicegobernador Omar Aziz como ejemplo. Según Monteiro, Aziz fue mencionado en una investigación del congreso en 2004 sobre la explotación sexual de niños y adolescentes, pero su nombre fue borrado del reporte final debido a la influencia de un senador.

El ejemplo del profesor molestó a una de sus estudiantes en la Universidad Federal de Amazonas. Según Terra y la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo (Abraji, por su sigla en portugués), la estudiante se identificó como sobrina del político en cuestión, dijo que le ofendían los comentarios del profesor sobre su tío y salió de la sala de clases para hacer una llamada telefónica.

Media hora después, dos de los hermanos de Aziz llegaron al campus. “Entraron a la sala, me empujaron al suelo, golpearon y patearon, y apuntaron a mi cabeza, haciendo gestos con sus manos como si tuvieran una pistola", dijo Monteiro. El académico denunció el caso a la policía federal, y pidió protección para él y su familia, añade Abraji.

Publicado por Dean Graber en Blog de Noticias Periodismo en las Américas


Noticias: ¿Lo que el lector quiere o lo que necesita?

Eric Schmidt, director ejecutivo de Google (una compañía que ha ganado millones en publicidad por contenido generado por otros) le sugiere a los periódicos que averiguen qué quiere el cliente y se lo dé, remarca el Miami Herald. Algunos le han hecho caso.

Por ejemplo, el Chicago Tribune —periódico que está endeudado, en bancarrota y en crisis de lectoría— hace algunas semanas decidió preguntarle a sus lectores qué tipo de notas quisieran leer en el diario. El cuestionario fue enviado a 9 mil personas, y preguntaba cuál de 10 posibles notas le gustaba más al lector. Pero más que hipotéticas, éstas eran notas que los periodistas estaban realizando de verdad. Ante la protesta de más de 50 empleados de la redacción, Gerould Kern, editor del Tribune, abandonó el proyecto: "Diseminar información sobre notas en progreso compromete el reportaje", dijo Kern.

El asunto quedó como una anécdota más sobre gente de marketing tratando de influenciar las decisiones editoriales. Sin embargo, para Ed Wasserman, del Miami Herald el problema es más complejo: ¿Deberían los periodistas simplemente averiguar qué es lo que la gente quiere y darles eso?

Wasserman responde: "Para los periodistas, el problema siempre ha sido que las noticias, si se desarrollan de manera honesta, son rutinariamente mal recibidas. Pero la noticia no es un producto de consumo. Es un bien cívico".

En el actual contexto de crisis de los medios, el debate sobre el rol del periodismo toma nueva importancia. Si antes la ambición comercial llevaba a muchos medios a convertir las noticias en un producto de consumo, ¿cómo podrá sobrevivir la noticia como bien cívico? ¿Cuán diferente es lo que el lector quiere a lo que necesita? Y bueno, ¿qué es lo que el lector necesita y quién decide eso?

Publicado por Paul Alonso


Columnista del New York Times devuelve 75 mil dólares que recibió por una charla

"A la mayoría de los periodistas les encantaría ganar 75 mil dólares al año", escribe el reportero de medios del Los Angeles Times James Rainey. Su sorpresa fue grande cuando leyó en el San Francisco Chronicle que Thomas Friedman, el columnista de asuntos internacionales del New York Times, se había embolsado 75 mil dólares la semana pasada por un solo discurso en un evento patrocinado por la agencia gubernamental que regula la contaminación atmosférica en el área de la bahía de San Francisco.

Rainey dice que llamó a Friedman (quien no respondió ) y a la vocera del New York Times, Catherine Mathis, con preguntas sobre el elevado pago. Posteriormente Mathis llamó a Rainey para decirle que Friedman devolvería los 75 mil dólares y que había habido "un malentendido".

He aquí una sugerencia: ha llegado el momento de periodistas influyentes como Friedman revelen sus fuentes importantes de ingresos externas", dice Rainey, quien agrega que no tiene ninguna razón para dudar de la reputación de Friedman. "Sin embargo, parece justo que los periodistas —que pasan mucho tiempo presionando a los funcionarios públicos para que den cuenta de sus fuentes de ingresos— comiencen a avisar sobre posibles conflictos de interés", añade.

El manual de ética del New York Times exige que sus periodistas informen en enero de cada año si es que han ganado más de 5 mil dólares en honorarios como conferencistas, pero Mathis dijo a Rainey dice que el periódico no hace públicos estos informes. Para Rainey, "la declaración pública de grandes pagos externos al medio, digamos unos mil dólares o más, nos permitirá estar más al tanto de quiénes son los que manejan a la prensa".

Publicado por Dean Graber/IB


¡Y no más celulares cuando estoy hablando!

El presidente Barack Obama anunció que va a luchar para impedir la divulgación de más fotos que muestren el maltrato a detenidos en Irak y Afganistán por parte de personal militar estadounidense. The New York Times y The Washington Post están entre los numerosos medios que destacaron que tan sólo un mes atrás el mandatario había accedido a no oponerse a la liberación de las fotos. Sin embargo, Obama cambió de parecer después de ver algunas de las imágenes y de que comandantes militares le advirtieran que las fotos podían poner en peligro a las tropas estacionadas en ambos países.

Durante una acalorada discusión con los reporteros sobre la decisión de Obama, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, confiscó el celular del periodista John Gizzi, de la revista Human Events, quien había olvidado poner el aparato en silencio. Gibbs abrió una puerta lateral y lanzó el teléfono a un asistente en la sala contigua, lo que generó la risa de los periodistas presentes. Un segundo reportero, Bill Plante de la cadena CBS, logró conservar su celular cuando éste sonó unos minutos después.

Gizzi, quien posteriormente recuperó su celular, dijo que rara vez usa el aparato. ¿Quién lo llamó? Su editor. "Quería la historia, por supuesto", dijo Gizzi.

Publicado por Dean Graber