La confianza de Obama.

 

Hasta ahora, el único presidente norteamericano que había jurado en cuatro oportunidades era Franklin D. Roosevelt. Lo hizo cada vez que fue elegido, incluso en 1945, apenas tres meses antes de su muerte. Barack Obama ha igualado la marca.

La primera vez que asumió el cargo, en 2009, se produjo un error que sus consejeros decidieron que convenía reparar para evitar futuros cuestionamientos. Ese fue el primer “doblete”. El segundo se produjo por una razón distinta. No hubo errores (como se encargó de destacar la hija menor de Obama) sino un hecho práctico: el domingo 20 al medio día terminó oficialmente su primer período y por ello se realizó el juramento en una ceremonia en la Casa Blanca. Pero la tradición democrática obligaba a algo más participativo y ello fue lo que ocurrió el lunes, con un derroche de pompa, emoción y circunstancia.

Aunque los protagonistas del evento vestían casi uniformemente trajes y abrigos oscuros, al cierre de la ceremonia principal, irrumpió como estaba decidido, la cantante Beyoncé. Deslumbrante, su interpretación del himno nacional electrizó a los concurrentes También hubo emoción cuando Richard Blanco, un poeta cubano norteamericano, leyó los versos que se estila. Un pastor episcopaliano, el reverendo Luis León, nacido en Cuba, dio la bendición final. Blanco es homosexual y muy joven; León arribó a Estados Unidos en 1961 con tres dólares en el bolsillo, enviado por sus padres que temían lo peor del régimen de Fidel Castro.

El discurso de Obama fue crítico, pero también optimista, con la convicción de que en los próximos cuatro años consolidará su legado:

“Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, entendemos que nuestro país no puede tener éxito cuando cada vez menos gente tiene mucho éxito y cada vez más gente apenas puede cubrir sus gastos. Creemos que la prosperidad de los Estados Unidos tiene que ser una responsabilidad que esté sobre los amplios hombros de una clase media creciente. Sabemos que los Estados Unidos prosperan cuando todas las personas pueden disfrutar de independencia y orgullo en el trabajo que hacen; cuando los salarios de un trabajo honesto liberan a las familias de estar al borde de la penuria”.

Esto explica que en la vistosa la liturgia democrática, el Presidente apuntara a las luchas que vienen. Se auguran enfrentamientos nada fáciles con la conservadora oposición republicana, alarmada por las eventuales alzas de los impuestos, la inmigración, el avance de la causa gay y otras políticas sociales. Pero Obama goza de la ventaja que han tenido todos los presidentes en su segundo período: puede mirar más a la historia a largo plazo que a un veredicto inminente de las urnas.

Fue lo que enfatizó el comentarista Dan Malz en The Washington Post:

“Al Presidente Obama nunca le ha faltado confianza en sí mismo, pero rara vez ha desplegado este atributo de forma tan clara como este lunes en su discurso inaugural, que reveló la gran distancia que ha recorrido tras cuatro difíciles años en el cargo”.

A. S.
25 de enero de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas