Un niño en peligro

 

Para los periodistas, las libertades de informar y de opinar son dos pilares fundamentales en su ejercicio profesional. La defensa de estas libertades ha sido una constante en nuestro país, desde la aparición de La Aurora de Chile, hace más de dos siglos. Hoy nos preocupan las amenazas en su contra en varios países de nuestro continente.

Lo anterior, sin embargo, no es absoluto. Estas libertades deben ser usadas con responsabilidad. Se deben cuidar siempre la veracidad y la dignidad de los personas. Esto último incluye personas vulnerables, en especial los niños.

El caso de la muerte de un menor en la localidad de Padre Hurtado es uno de aquellos que exigen especial cuidado, justificándose incluso la prohibición de informar de los procedimientos judiciales.

¿Las razones?

Se trata de niños de corta edad. El caso es confuso. Hay una víctima fatal. El otro niño también debe ser considerado como una víctima. Necesita cuidados y no merece estar expuesto inerme ante la opinión pública.

Cualesquiera lecciones que nos entregue este caso, no requieren de identificación alguna, ni menos de crueles o truculentos detalles.

 

Abraham Santibáñez
Presidente del Consejo de Ética de los Medios de Comunicación
Publicado en El Mercurio