Una voz que no calla

Según dice ella misma, nació en “cuna 'oligárquica' por mi padre; de profesionales e intelectuales por mi madre”. Ello explica algunas particularidades del bautizo de Mónica Echeverría Yáñez: debido a la amistad de su abuelo, el fundador del diario La Nación, Eliodoro Yáñez, con el arzobispo de Santiago, monseñor Crescente Errázuriz, la ceremonia se realizó en la casa de don Eliodoro en el centro de Santiago. El prelado despejó cualquier duda sobre la pertinencia de la ocasión. Según el periodista Alex Varela, explicó: “Así se hace con los hijos de los príncipes y había que hacerlo en este caso con la nieta de un Príncipe de la Inteligencia”.

No hay datos sobre el comportamiento de la bautizada en ese momento, pero según ella misma, sus berrinches infantiles culminaban con un desafío salvaje: “¡Háganme callar!

Hasta el día de hoy no es fácil hacerla callar. Nunca en los años de la dictadura cuando dirigió el centro cultural Mapocho, un núcleo artístico creado por la oposición. Y, porque nadie la ha podido acallar, usa ese título en su último libro, mezcla de autobiografía y denuncia contra quienes olvidaron sus ideales.

La obra se construye a partir de un momento emocionante en una vida llena de emociones: la rebelión de los estudiantes de la Universidad Católica en 1967 que culminó con la designación de su marido, el arquitecto Fernando Castillo, como rector. Ahí conocieron a un grupo de dirigentes con los que trabajó y se hicieron amigos. El golpe militar puso fin al proyecto.

Pero, más tarde, la relación se rompió. Pese los “vínculos de afecto y complicidades intensas” que se habían forjado, “con el retorno a la democracia, los caminos se fueron distanciando”.

Salvo Miguel Ángel Solar, la autora los tilda de “conversos”, término que prefiere al de traidores: Enrique Correa, Eugenio Tironi, el ex ministro José Joaquín Brunner, el ex ministro Fernando Flores, el empresario Óscar Guillermo Garretón, el ex director de BancoEstado, Jaime Estévez, el empresario Max Marambio y el ex embajador Marcelo Schilling.

La quemante pregunta de Mónica Echeverría es: “¿Qué sucedió para que estos amigos y compañeros de la Unidad Popular pudieran convertirse en empresarios, lobbystas, políticos e ideólogos del neoliberalismo?” Todos viven vidas confortables y algunos se han hecho ricos o inmensamente ricos.

Hacia ellos va su dolida observación: “La utopía de otro mundo posible, de una sociedad simplemente humana, digna y solidaria, es la mía y fue también hace años la de mis conversos”.

Este libro es solo el comienzo de la tarea de tratar de entender qué ocurrió.

A. S.
Julio de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas