Valores universales.

 

"Perdió la concentración. (...) El inglés fue demasiado para él", afirmó la viceministra sudafricana Bogopane-Zulu, al explicar el bochornoso episodio del intérprete al lenguaje de señas que ofició de manera deficiente en el funeral oficial de Nelson Mandela.

Fue un error grave, según reconocieron las autoridades sudafricanas. Pero, afortunadamente, no empañó la ceremonia realizada en un estadio en Johannesburgo con presencias de decenas de autoridades de todo el mundo.

Al contrario, como señaló la BBC, fueron cinco momentos inolvidables los que marcaron la instancia:

  • La voz emocionante y contagiosa de la cantante Baleka Mbete. Sin acompañamiento entonó una hermosa canción de tributo: "Siyabonga Nkokheli Tata Madiba, Nelson Mandela" (Muchas gracias querido líder, Nelson Mandela). Rápidamente, los espectadores empezaron cantar el estribillo en un improvisado y gigantesco coro.
  • El saludo de manos de Barack Obama y Raúl Castro. No estaba planificado, pero se produjo. Señaló la BBC: “Frente a miles de personas en el estadio y frente a otros millones que miraban por televisión: por segunda vez, desde la imposición del bloqueo comercial a la isla en 1962, un presidente de EE.UU. le daba la mano a un presidente de Cuba. La primera vez fue en 2000, cuando Bill Clinton, durante una asamblea en la ONU, le dio la mano al presidente cubano de entonces, Fidel Castro”.
  • El “legado” según Obama: "Su lucha fue la lucha de todos, su victoria fue la victoria de ustedes, y la libertad y la democracia de Sudáfrica es su legado",
  • El “arcoiris” de Ban Ki-moon: "Un arcoiris surge de la lluvia y el sol, eso es lo que yo siento hoy, la tristeza de la lluvia y la felicidad de un arcoiris". (…) "Mandela odió el odio. Siempre mostró un impresionante poder para el perdón. Un talento único" (…) "Sudáfrica perdió a un héroe y un padre, el mundo perdió a un amigo cercano y a un mentor".
  • El discurso de Raúl Castro. "Junto a sus compañeros de lucha dirigió a su pueblo en la batalla contra el apartheid para abrir el camino hacia una nueva Sudáfrica no racial". (…) "Fue un ejemplo de integridad y perseverancia. Encabezó el esfuerzo hacia la erradicación de la pobreza, la reducción de la desigualdad. Mandela es un ejemplo insuperable para América Latina y el Caribe".

En los distintos homenajes se destacó algo obvio: Mandela fue un gran líder, un gran personaje. Pero no fue un santo. La lección principal de su vida fue la renuncia a la lucha armada que preconizó inicialmente. Este cambio de orientación, cuando tenía muchos motivos para seguir buscando represalias (los años de cárcel y de brutal represión, la imposición del apartheid a sangre y fuego), es sin duda su gran legado.

Es lo que inspiró no solo a los oprimidos de Sudáfrica: fue también una lección para el mundo entero. Más allá de la fe religiosa o los ideales políticos, su mensaje demostró que –por encima de todo- hay valores compartidos por los seres humanos sin importar el color, la raza, el idioma, las creencias o la cultura.

A. S.
Diciembre de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas