Heroína adolescente.

 

En materia de derechos humanos, la pasada fue la semana de Malala Yousafzai, una adolescente paquistaní. Fue premiada por el Parlamento europeo porque "personifica la lucha por la educación para las mujeres en lugares donde las mujeres y sus derechos básicos son completamente ignorados", sostuvo el presidente del Partido Popular europeo: "Es un icono del valor para todos los adolescentes que se atreven a seguir adelante con sus aspiraciones, como una luz que ilumina el camino para salir de la oscuridad".

A la niña, que sobrevivió a un ataque de los talibanes, se le concedió el Premio Sájarov, el máximo reconocimiento de Europa a los DD. HH. En lo material, tiene una recompensa equivalente a 65 mil dólares. Pero es, sobre todo, una distinción moral establecida en 1985 por el Parlamento Europeo. Según el propio Parlamento, “recompensa a personalidades excepcionales que luchan contra la intolerancia, el fanatismo y la opresión. Al igual que (el disidente soviético) Andréi Sájarov, los galardonados con el Premio Sájarov dan testimonio del coraje que es necesario para defender los derechos humanos y la libertad de expresión”.

Entre quienes han ganado este premio sobresalen la activista birmana Aung San Suu Kyi y el ex presidente sudafricano Nelson Mandela. También lo han recibido las Madres de la Plaza de Mayo (1992), el disidente cubano Oswaldo Payá, las Damas de Blanco y Reporteros sin Fronteras (2005). En 2012 los premiados fueron los activistas de derechos humanos iraníes Nasrin Sotoudeh y Jafar Panahi.

Todas son historias dramáticas. Pocas (o ninguna), sin embargo, se comparan al testimonio de Malala.

Nacida en la localidad rural del valle del Swat, Malala conoció desde muy niña la brutal política de los talibanes contra la educación de las mujeres y las escuelas privadas. En 2008, se anunció que por imposición de los talibanes, 50 mil estudiantes quedarían sin educación formal en la región. A un periodista de The New York Times, le llamó la atención la escasa difusión de la noticia en la prensa. Su reacción fue darle mayor eco y para ello habló con Malala y su padre.

Fue el comienzo de la fama y la tragedia de la niña.

Hasta entonces Malala tenía un blog en la BBC que firmaba con un seudónimo. Después de ser descubierta por la prensa, no vaciló en mostrar abiertamente su rostro y su nombre. Recibió incluso un premio del gobierno de su país. Pero su precoz notoriedad la puso en la mira.

Hace un año, en octubre de 2012, mientras viajaba con un grupo de estudiantes, el bus escolar fue detenido en la calle por dos hombres. Subieron a la máquina y uno preguntó “¿Quién de ustedes es Malala Yousafzai?” Acto seguido le hizo dos disparos: uno en la cara y otro en el cuello.

La joven sobrevivió gracias a la eficaz ayuda internacional. Fue designada cono “personaje del año” por la revista Time. Se sugirió incluso su nombre para el Nobel de la Paz. No lo logró.

Y ahora, aunque sigue bajo amenaza, se ha convertido en un símbolo en el mundo entero. Tal como dijo después de recibir el premio Sajarov, cree que esta es una gran oportunidad para seguir “dando voz a los niños que no tienen voz”.

 

A. S.
10 de Octubre de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas